
Ya tenemos aquí el 29 de septiembre, el gran día del trabajador decepcionado, pero más bien decepcionado precisamente con los suyos. Con aquellos que dicen protegerle y defender sus intereses, y que ese día (presunta y supuestamente faltaría más) le limitarán su derecho al trabajo. Y aquí más que entrar a valorar como en anteriores artículos míos el derecho a la huelga o incluso el vandalismo que se produce por parte de algunos piquetes (que también), quiero hacer hincapié en que se cumpla le ley, y que quien no la cumpla pague y resarza los daños que ocasione.
La ley garantiza el derecho a la huelga, fantástico, y entiendo que también al derecho a no hacer huelga, ¿los sindicatos, pero también el estado garantizará con la misma contundencia e insistencia el derecho a trabajar que el derecho a no hacerlo? En estos últimos días se han escuchado voces pidiendo que el estado o los órganos competentes, hagan actuar a sus funcionarios, a las fuerzas de seguridad, en aras de garantizar el derecho al trabajo de todos los ciudadanos, a la libre circulación y al orden público, yo me sumo a esa petición.

