
Fruto de la actual situación de crisis y consciente que falta poco para finalizar el año, vale la pena tener en cuenta algunos puntos para que la factura fiscal sea menos gravosa de lo que debiera; o en todo caso, siéndolo más, la solución resulte a largo plazo más beneficiosa.
En el caso de empresarios o profesionales (personas físicas que realizan actividades económicas), puede ser ventajoso realizar algún tipo de ajuste respecto las amortizaciones teniendo en cuenta que el IRPF es un impuesto progresivo (cuanto más beneficio generamos, más porcentaje pagamos, hasta llegar al 43%).


