Subcontratar aspectos estratégicos es un error que puede pagarse muy caro

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En la actualidad las empresas cuentan con un abanico muy amplio de servicios profesionales en muchos campos, de tal modo que es posible subcontratar casi cualquier aspecto de nuestra empresa, e incluso de su propia gestión, a una consultora o un profesional determinado. Una cuestión muy interesante si sobreviene una carga de trabajo importante de manera temporal y no queremos contratar recursos adicionales, o bien deseamos centrarnos en otros aspectos.

No obstante esta práctica puede tornarse bastante perniciosa para nuestro negocio, sobre todo si subcontratamos aquéllos aspectos que se consideran ‘estratégicos’, porque podemos perder el rumbo de los mismos hasta el punto de que ya escapen a nuestro control.

En este sentido resulta muy conveniente meditar con tranquilidad cuáles son los aspectos más delicados, que suelen ser aquellos que es necesario que controlemos nosotros mismos sin implicar a terceros, al menos directa. Y por otro lado elaborar otro listado con las tareas menos estratégicas, que suelen ser más rutinarias y también nos roban más tiempo, para así subcontratarlas en caso de que lo necesitemos.

Todos conocemos algún ejemplo de pymes que con su afán por subcontratar cuestiones importantes, ha llegado a sufrir en sus propias carnes estas consecuencias, hasta el punto de que la empresa a la que se recurría se le dio entrada en la sociedad, y el juego de poder de los socios originales se hizo cada día más pequeño.

En Pymes y Autónomos | El error de subcontratar lo estratégico en la empresa familiar
Imagen | agecombahia


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