Cobrar una prestación de jubilación ajustada se ha convertido en una preocupación habitual para muchos trabajadores al alcanzar el retiro. Cuando los ingresos fijados por la Seguridad Social no alcanzan para cubrir el coste de vida o sostener el nivel deseado, compatibilizar el cobro de la pensión con una actividad profesional pasa de ser una opción a una necesidad.
Tal y como recoge El Blog Salmón, Ángel, un trabajador jubilado, vio cómo su pensión inicial quedaba fijada en apenas 850 euros al mes. Consciente de que esa cantidad resultaba insuficiente, tomó la decisión de dar de alta su actividad como autónomo para generar ingresos adicionales. La decisión le permitió pasar a ingresar en torno a 3.500 euros mensuales.
De una pensión justa a facturar 3.500 euros
El propio Ángel sintetiza su situación al reflexionar sobre sus necesidades y aspiraciones: "Me quedaba una pensión de 850 euros, me hice autónomo y gano unos 3.500 euros al mes". Además, el jubilado matiza que, si su prestación le permitiese vivir sin apreturas, no habría buscado alternativas: "Si tuviera pensión para poder vivir en un apartamento chiquitito tendría suficiente". Sin embargo, la realidad económica le impulsó a mantenerse activo en el mercado laboral por su cuenta.
Al dar el paso hacia el régimen de autónomos, su prestación de jubilación experimentó un recorte de 350 euros. Sin embargo, los rendimientos de su nuevo desempeño profesional compensan sobradamente la pérdida de ingresos públicos. Actualmente, la cuota de autónomos que abona mensualmente no llega a los 150 euros. En contraposición, su volumen de negocio se ha incrementado sustancialmente: "La media es de unos 3.000 o 3.500 euros al mes", puntualiza el profesional sobre sus ingresos actuales.
Se puso al volante de una excavadora
En lugar de resignarse a una situación económica asfixiante, cuando cumplió los 73 años tomó la decisión de formarse técnicamente para aprender a manejar una excavadora.
Para volver a la actividad profesional, el jubilado asumió un importante riesgo económico al comprar una máquina valorada en 50.000 euros. La inversión se financió a través de un préstamo bancario que todavía hoy sigue amortizando mes a mes con sus ingresos.
La jubilación activa como alternativa para los autónomos
El testimonio de Ángel refleja una realidad cada vez más extendida en España: el recurso a la jubilación activa o la compatibilidad entre el cobro de la pensión y el trabajo por cuenta propia. Este mecanismo legal permite a los profesionales con años de cotización seguir facturando sin renunciar por completo a su prestación pública.
El caso de este jubilado demuestra cómo la iniciativa personal y el autoempleo maduro se han transformado en una vía para garantizar la estabilidad financiera en la vejez. Queda botando la gran pregunta de cuántos pensionistas seguirán sus pasos para evitar que la pérdida de poder adquisitivo condicione sus años de retiro.
Imágenes | Antena 3 - Y ahora Sonsoles
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