
Hace unas semanas les hablé en estas páginas sobre lo caro que resulta ser autónomo en España en comparación con otros países, y hoy quiero ir poco más allá, apoyándome en algunos datos que se desprenden de un post del blog de Finikito. Porque cuando comparamos las dificultades a la hora de emprender en un país y en otro, estarán de acuerdo conmigo en que no solo podemos mirar la cuota que han de afrontar los trabajadores por cuenta propia, sino que también otros aspectos, como por ejemplo las trabas burocráticas, y el entorno empresarial, entre otros.
Comencemos por los costes asociados a la figura del autónomo:
La cantidad que ha de desembolsar un autónomo en España oscila entre los 180 y los 300 euros mensuales, una cifra comparativamente superior a la de otros países de nuestro marco de comparación como es el caso de:
El aspecto burocrático acapara una gran importancia, porque aunque muchas veces no es mesurable desde el punto de vista estrictamente económico, puede suponer un gran lastre en lo que se refiere a tiempos de espera, ya que hay países que cuentan con una burocracia compleja que nos impiden la puesta en marcha de nuestro negocio en un lapso de tiempo razonable
En este apartado España sale claramente perdiendo en comparación con otros países, ya que la coexistencia de diecisiete comunidades autónomas configuran un entorno complejo, en el que las empresas foráneas no se encuentran cómodas, aunque por suerte esta situación puede cambiar favorablemente con la nueva Ley de unidad de mercado.
La situación preexistente en España no es comparable a la existente en países como Francia, Reino Unido, Austria, o incluso Alemania, donde cada región cuenta con las mismas leyes, y también con un registro único. Por lo que esperemos que el modelo español converja hacia los anteriores con la citada ley.
Todos conocemos la lentitud de los trámites en España, pero por ejemplo en Reino Unido y Francia no tiene nada que ver, señalemos su manera de proceder para admirarlo:
En cuanto al capital a constituir y desembolsar, recordemos que mientras que en el caso español se necesitan 3.005,06 euros para una sociedad de responsabilidad limitada, y 60.101,21 euros para el caso de una sociedad anónima. Algunos países europeos dictaminan lo siguiente:
Estos dos países destacan por que las empresas requieren una menor necesidad de capitalización, pero por otro lado, se sitúan Alemania y Austria, que aplican por su parte modelos mucho más conservadores en este sentido, al exigir mayores garantías y necesidades de capital, estas son:
Con estos datos sobre la mesa, lo que me resulta extraño es que haya tantos autónomos en España, porque los requisitos son mucho más duros que los existentes en los países de nuestro entorno. Adicionalmente, decir que estas necesidades son comparativamente mucho más altas teniendo en cuenta nuestra situación económica, y los pocos incentivos que tienen los trabajadores por cuenta propia en comparación con las de los trabajadores por cuenta ajena a la hora de desarrollar una actividad.
En los próximos meses tendremos que estar al tanto de lo que se deduzca de la Ley de unidad de mercado, y también, ver finalmente qué sucede en cuanto a la fallida Ley de emprendedores, porque en la medida en la que los autónomos no dispongan de ciertas garantías y de mayor apoyo gubernamental, el emprendimiento no terminará de despegar en España.
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Imagen | marcbel