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Renegar del reciclaje formativo en tecnología no es posible en la empresa

Renegar del reciclaje formativo en tecnología no es posible en la empresa
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Una de las razones que dan muchas empresas a la hora de migrar de sistema operativo es la resistencia al cambio de sus empleados. Tener que volver a formar a gente, en ocasiones mayores, que no quieren asumir ese cambio o lo hacen de mala gana es una labor ingrata. Pero lo cierto es que renegar del reciclaje formativo en tecnología no es posible en la empresa.

Mucha gente aduce su edad como una forma de no afrontar dicho cambio, pero más que de edad es una cuestión de aptitud. He visto personas a punto de jubilarse entusiasmados con una PDA que le sacaban mucho más partido que sus compañeros treinta años menores. Pero aún asumiendo que según vamos cumpliendo años nos cuesta más afrontar los cambios no podemos hacerlo en tecnología.

Porque alguien que está en los 50 seguramente tendrá que pasar por dos o tres sistemas operativos nuevos en su empresa antes de jubilarse. Eso si sigue en la misma empresa, porque la rotanción y cambios de puesto de trabajo hoy en día es mucho más habitual que hace unos años. Y el trabajador no se puede quedar estancado.

Todo cambia muy deprisa


A veces no es tan trágico el cambio
A veces no es tan trágico el cambio

En los últimos quince años, si echo la vista atrás he pasado por siete sistemas operativos distintos en la empresa, Windows 3.11, windows 95, windows 98, Windows 2000, Windows XP, Windows 7 y Windows 8. No todos en la misma empresa, pero todos ellos se utilizaban en un entorno corporativo.

Cierto que trabajo en un sector que tiene que ver con la tecnología donde las empresas pueden ser más propensas a adoptar nuevos sistemas, empresas que tienen que estar a la última. Pero también es cierto que no cuento dos sistemas con los que a pesar de convivir no he trabajado en la empresa, Windows ME y Windows Vista. Ni tampoco algún que otro sistema Linux con el que he tenido que trabajar.

En todos los procesos de migración por los que he pasado los usuarios han seguido trabajando esencialmente igual. Su principal miedo era que les desaparecieran los accesos directos que tenían creados, para llegar al programa de gestión, por ejemplo. Mientras que esto no cambie, no habrá mayor problema, da igual que pasemos a Windows 8 o a Ubuntu, por citar dos ejemplos dispares.

Al final el usuario sabe que para entrar en Internet tiene que utilizar el acceso directo del navegador, y este no cambia independientemente del sistema. Si además le añadimos unos accesos directos a las carpetas que incluyen los documentos, acabamos por redondear la ecuación.

Más problemas me han dado la adaptación de un nuevo ERP, donde los trabajadores tenían gran experiencia con el antiguo y su productividad siempre se resiente hasta que se adaptan al nuevo. Pero también características que ya no están disponibles o sacarle más partido a las nuevas. La adaptación es más cuestión de voluntad que de capacidad de asimilación de los cambios.

En Tecnología Pyme | Microsoft recomienda a las empresas seguir con el proceso de migración a Windows 7

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