Hoy vamos a partir de un consejo de perogrullo que no lo es tanto más aún si hablamos de reclamaciones judiciales ante entidades financieras y seguimos como clientes en ellas. Ha caído en mis manos el caso de un conocido que interpuso una demanda judicial contra una caja de ahorros por la contratación de productos swaps y tuvo el desliz de seguir trabajando con dicha entidad en lugar de cerrar todas sus cuentas previamente en la entidad financiera.
Siguió trabajando porque al tener una hipoteca sobre un local en dicha entidad, los gastos asociados a la novación de hipoteca eran muy elevados para realizar la subrogación a otra entidad. Total, que este hombre, ni corto ni perezoso le interpone una demanda a la caja de ahorros en cuestión reclamando 18.000 euros por el swap. ¿que ha hecho la caja de ahorros?

Todas las empresas tiene algún préstamo, póliza de crédito, leasing o cualquier otro producto de financiación. Es habitual, que la mayoría de estas financiaciones se encuentren pactadas a unos tipos de intereses variables, con revisiones periódicas. Y por si fuera poco, aunque en los dos últimos meses, el índice de referencia más utilizado, el