Me quedo con un párrafo de una entrada de Leopoldo Abadia en Cotizalia (de lectura obligatoria, que no tiene desperdicio) de la que podemos extraer interesantes conclusiones:
...Pepe era un muy buen amigo mío, a quien yo quería mucho, y que falleció hace unos años. Tenía cáncer y quiso ir a una Clínica, en una ciudad un poco lejos de Barcelona, para que le confirmaran el diagnóstico.Volvió feliz. Le pregunté qué le habían dicho y me dijo: “Que tengo cáncer”. Y, ante mi mirada de asombro, añadió: “¡Pero me lo han dicho tan bien!”....
