Me hago eco de dos noticias que circulan por los medios de comunicación estos días relativas a las necesidades de mano de obra en agricultura, y la suspensión de los contingentes de extranjeros para la recolección de la aceituna, entre otras campañas agrícolas. Yo vivo en Jaén, y hablo con conocimiento de causa del sector agrícola por excelencia. Vivir en Jaén es vivir rodeado de olivos y no hay jiennense que se precie que no tenga un puñado de olivos, y al fín y al cabo actúe como empresario, agrícola pero empresario.
Los grandes productores de Jaén tienen un problema, no ahora sino desde hace bastantes años; No encuentran mano de obra nacional para recoger sus cosechas, y da igual que haya crisis o no la haya. La norma general indica que nadie quiere trabajar en el campo. Quién normalmente tiene trabajo, no lo va a dejar para irse a trabajar en agricultura, y quién no lo tiene tampoco le interesa trabajar noventa o cien días de campaña de recolección. Curiosa paradoja, no tiene trabajo pero tampoco quiere trabajar ¿Como se explica?

No puedo evitar hacerme eco de la noticia “paro enterito pero te vas para casa”. ¿Por qué alguien se está empeñando en poner en práctica medidas tan originales como poco efectivas? Pero vamos al asunto que criticar por criticar no es nuestro lema. La noticia es que el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, planteará en su primera comparecencia ante el Congreso de los Diputados un paquete de medidas encaminadas a a facilitar el retorno de los inmigrantes a sus países de origen, entre ellas la capitalización del derecho a desempleo, es decir, el reembolso íntegro del paro.