Movistar y Vodafone son dos empresas casi idénticas en los servicios que ofrecen a sus clientes. Realmente se notan pocas diferencias de unas a otras, puesto que al fin y al cabo ambas nos proporcionan el acceso a la telefonía móvil.
Estas empresas han suscrito un acuerdo estratégico por el que van a compartir su infraestructura de redes en España, Alemania, Irlanda y Reino Unido con la más que posible incorporación de la República Checa.
Realizar esta maniobra por parte de estos dos gigantes de las telecomunicaciones genera un ahorro de costes para ambas compañías de difícil cuantificación pero muy importantes, seguro. ¿Por qué las pymes somos tan reacias a esta coopetencia?
Uno, Dos, Tres, es una película de los 60, dirigida por el maestro de la comedia, Billy Wilder. Buscando no reventar la trama aquellos que no la hayan visto, solo señalaré que narra, en clave irónica las relaciones Este-Oeste en un momento de máxima tensión. Como parte esencial de la historia esta el posible desembarco de Coca Cola al otro lado del Telón de Acero, en el bloque comunista. La escena que vuelgo recoge la negociación al respecto.
En el film se dan cita comunistas, capitalistas y antiguos nazis. En definitiva, antiguos y nuevos enemigos acérrimos. Y sin embargo, de un modo u otro, por unos u otros fines, colaboran. Resumen, de un modo bastante acertado, esa figura, a veces tan desconocida, llamadacoopetencia, la suma de los términos cooperación y competencia. Algo que, si bien funciona en la gran empresa, en la pyme no solo debería hacerlo, si no que es fundamental para su supervivencia.
Ciertamente , la esencia del sistema capitalista de libre mercado reside en la competencia, en la libre competencia. En teoría, el mejor de los mercados es el llamado mercado de competencia perfecta. Y sin embargo, dentro de esta tónica general que no debemos olvidar, viene cobrando fuerza este concepto. Hablo de aquellos supuestos en los que, los teóricamente competidores (o a veces no tanto), hallan zonas para la colaboración, para la cooperación. Pongamos varios ejemplos, no exhaustivos: