Con más frecuencia de la que me gustaría, veo trabajos realizados por supuestos profesionales con un resultado lamentable. No me refiero a cuando aparece un fallo pequeño, ó dos, sino a las auténticas chapuzas que no hay por donde coger y que llegan a rayar el surrealismo. Sin ir más lejos esta semana padecí una chapuza en una instalación deportiva, que aprovecharé como ejemplo para ilustrar esta entrada.
La instalación en cuestión consta de 4 pistas de padel. Se cerraron usuarios durante 5 meses para acometer una serie de mejoras: Instalar focos de luz, una cubierta para poder jugar los días de lluvia, un sistema de apertura indivudual de cada pista y sustituir las rejas laterales por otras nuevas. El resultado de todas estas intervenciones ha sido peor que horroroso. Ni Pepe Gotera y Otilio hubieran firmado un trabajo así.
Viendo el calibre de la chapuza, me pregunté quién es el culpable y quién el responsable de todo esto. Vamos por partes:
