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Cuando un autónomo se da de alta en una actividad económica lo primero que tiene que decidir es la actividad que va a realizar. Las actividades económicas se definen por el epígrafe en el que se incluyen. Los epígrafes, a su vez, se dividen en empresariales y profesionales. Decidir la pertenencia a uno u otro es de gran importancia, puesto que eso determinará las obligaciones fiscales que tendrá que cumplir.

La calificación de una actividad como profesional no depende de exclusivamente de estar en posesión de un título que acredite una cualificación. Si bien es cierto que la titulación es indispensable en la mayor parte de las actividades que se engloban en los epígrafes profesionales, no es determinante desde el punto de vista fiscal.

Los rendimientos de actividades profesionales son los obtenidos mediante el ejercicio libre de la profesión, siempre que dicho ejercicio suponga la ordenación por cuenta propia de medios de producción y de recursos humanos o uno de ambos. En este grupo podemos enumerar a veterinarios, arquitectos, médicos, abogados, notarios, agentes de seguros, cantantes, maestros, corredores de comercio…

Son rendimientos empresariales los derivados, entre otros, de las siguientes actividades: extractivas, mineras, de fabricación, confección, construcción, comercio al por mayor y al por menor, servicios de alimentación, transporte, hostelería, telecomunicaciones, etc..

La distinción básica entre ambas es que el que actúa como profesional centra el resultado de su actividad en el ejercicio de su profesión, en la tarea que realiza. No tiene un diseño empresarial, una estructura del negocio más allá del desempeño de la actividad. La actividad empresarial se centra en el desarrollo del negocio, en la organización de la empresa.

Podemos ver esto con un ejemplo sencillo: si yo como docente me dedico a dar clases a domicilio, en mi domicilio o en academias sin relación laboral, estoy actuando como profesional. Si monto una academia me convierto en empresario. Estoy creando un negocio con una marca y una estructura de funcionamiento. El éxito de la empresa se va a centrar tanto en la cualificación de los profesionales que podrán ejercer en mi empresa como a una correcta gestión y explotación del negocio.

En relación con los traductores o autores cabe aclarar lo siguiente: se consideran actividad empresarial si editan directamente sus obras y profesional si ceden la explotación a terceros. El tratamiento viene a ser el expuesto en el ejemplo, que será de aplicación a todas las actividades profesionales.

En Pymes y Autónomos | Cobrar comisiones sin realizar actividad empresarial o profesional
Imágen | Renato Ganoza

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