Mar, propietaria de un bar, ha decidido no aceptar pagos con tarjeta en su establecimiento. Así lo recoge una información publicada por Noticias Trabajo, que asegura que el argumento detrás de su decisión es sencillo: no considera lógico asumir una comisión cada vez que un cliente paga un café de 1,30 euros. Para un negocio con márgenes ajustados, esas pequeñas cantidades pueden terminar sumando un coste que la hostelera prefiere evitar. Su alternativa resulta todavía más llamativa: asegura que incluso prefiere fiar un café a asumir el coste asociado al pago electrónico.
El coste de cobrar un café de 1,30 euros
La cuestión está en las comisiones asociadas al TPV. Cada pago con tarjeta puede generar un coste para el establecimiento y, cuando se trata de operaciones de poco importe, el impacto sobre el margen es mayor. Para ella, un datáfono puede tener poco sentido cuando una parte importante de los cobros corresponde a cantidades pequeñas. El problema se suma a otros gastos que ya soportan los autónomos y pequeños negocios, como el IVA, las cotizaciones o el coste de suministros como la electricidad y el agua.
La hostelera no plantea, por tanto, la decisión como una cuestión de comodidad, sino como una forma de reducir gastos y proteger el margen del negocio.
¿Puede un bar negarse a cobrar con tarjeta?
Aquí aparece una de las dudas más habituales. Los establecimientos no están obligados con carácter general a aceptar pagos con tarjeta, por lo que un bar puede decidir trabajar únicamente con efectivo.
Eso sí, la decisión de no aceptar tarjetas debe comunicarse claramente al cliente. El problema puede aparecer cuando alguien descubre la condición después de consumir. Por eso resulta importante avisarlo de forma visible en la entrada, en la carta o en otros lugares donde el consumidor pueda conocer de antemano las condiciones de pago. Lo que no puede hacer el negocio es aceptar tarjetas y cobrar después un recargo al cliente por utilizar este medio de pago por encima del coste que soporte por la operación.
El otro coste del pago digital
Hay además una segunda cuestión que preocupa a algunos pequeños negocios: el rastro que deja cada operación electrónica. Un pago con tarjeta queda registrado y facilita el seguimiento de los ingresos, algo que forma parte del proceso de digitalización y control fiscal de los negocios.
La decisión de Mar llega además cuando los medios de pago digitales siguen ampliándose. Desde mayo de 2026, los autónomos pueden cobrar con Bizum y Contactless directamente desde el móvil, sin necesidad de utilizar una tarjeta física del cliente, aunque el terminal de punto de venta sigue siendo una pieza importante del proceso. Este nuevo sistema de cobro añade otra opción a los pequeños negocios.
Para Mar, sin embargo, la cuestión sigue siendo mucho más sencilla: si un café cuesta 1,30 euros, cada céntimo que se pierde en costes bancarios cuenta. Por eso ha decidido volver al efectivo y dejar el datáfono fuera de su negocio. Una decisión que puede parecer poco habitual en plena expansión de los pagos digitales, pero que parte de una preocupación muy conocida entre los pequeños establecimientos: cuánto cuesta realmente cobrar.
Imagen rawpixel.com en Magnific
Ver 0 comentarios