Lleva 20 años trabajando en la construcción y actualmente se dedica a la soldadura y al alicatado, dos especialidades dentro de un sector en el que las mujeres representan solo el 11,2% de los trabajadores, según el Observatorio de la Construcción.
En una entrevista con El Español, Kiki señala la falta de jóvenes como uno de los principales problemas de la profesión y lo resume así: "No hay jóvenes en la construcción porque la generación nueva es la generación ni-ni que no quiere nada, ni estudiar ni trabajar". Según recoge la Universidad Pompeu Fabra, solo uno de cada diez trabajadores del sector tiene menos de 30 años.
Un camino repleto de obstáculos
Kiki empezó en la construcción con 23 años y tuvo que enfrentarse desde el principio a los prejuicios por ser mujer. No tenía familiares dedicados al oficio y antes de poder trabajar tuvo que pasar dos años en una escuela técnica para conseguir el título de oficial. "Hace 20 años en España, por ser mujer, no te dejaban entrar en la obra, pero eso con los años ha cambiado", recuerda. Sus primeros trabajos fueron pequeñas reformas para personas conocidas, una forma de demostrar a los contratistas que sabía hacer el trabajo después de que algunos se negaran a contratarla. Con el tiempo consiguió hacerse un hueco y actualmente comparte su día a día en TikTok y mantiene contacto con otras mujeres que viven situaciones similares.
La profesional reconoce que la fuerza física es una parte importante del oficio, pero insiste en que la vocación resulta fundamental para aguantar durante años. "Yo pienso que, si no fuese por vocación, con lo duro que es este trabajo, no seguiría", explica. También habla de la satisfacción que encuentra cuando termina una obra: "Voy contenta a la obra, me gusta lo que hago y sobre todo cuando veo cómo termina". Aun así, los comentarios machistas y el rechazo de algunos jefes de obra han formado parte de su trayectoria. "En los últimos años, he visto más mujeres arquitectas, pero de las que se ensucian las manos, muy pocas", señala. La situación contrasta con la necesidad de profesionales que existe en el sector.
Falta de relevo generacional
La falta de relevo generacional es precisamente una de las cuestiones que más preocupa a Kiki. Ella misma intenta que el oficio continúe dentro de su familia y uno de sus hijos, que tiene 20 años, ya trabaja en el sector y ha aprendido las habilidades necesarias. Su experiencia coincide con la de muchas empresas que llevan tiempo advirtiendo de la dificultad para encontrar profesionales cualificados.
Las empresas llegan a competir entre ellas por los mismos albañiles, electricistas o soldadores, mientras la edad media de las plantillas sigue aumentando. Kiki considera que trabajar en la obra exige fortaleza física y mental y una dedicación que no todos los jóvenes están dispuestos a asumir. Ella, pese a todo, continúa trabajando en un oficio que lleva más de dos décadas acompañándola.
Imagen | Sector Oficios Podcast
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