
En el momento de adquirir un nuevo elemento de inmovilizado surge, en muchas ocasiones, esta cuestión. Cuando la empresa se plantea comprar un nuevo vehículo o, por ejemplo, renovar los equipos informáticos o cualquier otro bien y vamos a financiar la operación podemos optar por la compra, el leasing o el renting.
¿Cuál es la mejor opción? ¿Qué ventajas e inconvenientes nos encontramos en cada caso? La compra directa nos supone que el elemento patrimonial en cuestión pasa directamente al inmovilizado de la empresa con el consiguiente aumento del activo de la misma. Por otro lado, la financiación de la operación incrementa el endeudamiento y se refleja en el pasivo. El bien es propiedad de la empresa con la posibilidad de poder venderlo, si lo desea, en cualquier momento.

