Es unos de los grandes problemas de las empresas, la gestión de la tesorería. En primer lugar, hay que estudiar si la empresa genera beneficios o no. Si la empresa genera pérdidas, como es lógico, significa que tiene más gastos que ingresos, y evidentemente, a un plazo relativamente corto (depende con el capital que la empresa cuente), va a tener problemas para afrontar sus pagos. La solución es obvia, ampliar su capital.
Pero el caso contrario, sucede cuando una empresa genera beneficios, y pasa por verdaderas dificultades para afrontar sus pagos a corto plazo. Para poder solucionar dichas situaciones, lo primero que debemos hacer es identificar los motivos, que son de muy diversa indole y variados.
Financiar activos fijos mediante la tesorería de la empresa o el circulante. Para que nos entendamos, si mi empresa compra un coche (activo fijo), y yo pago al contado dicha adquisición, como es obvio, ese dinero me va a hacer falta para afrontar los pagos corrientes de mi empresa. La solución es obvia, si no dispongo de la liquidez suficiente para realizar una compra al contado, debemos recurrir a las fórmulas habituales de financiación, dígase préstamos de duración mínima de dos años, leasing, renting…

Aparece en el nuevo plan la figura del estado de flujos de efectivo (EFE). Es un estado financiero cuya finalidad es mostrar las fuentes de obtención de tesorería durante el ejercicio económico. Seguramente, este estado financiero es el más intuitivo para los usuarios de la contabilidad que no tengan conexion con esta disciplina, pues nada más echar un vistazo nos podemos hacer una imagen de la obtención y el uso de la tesorería. Además, es el estado más usado por toda clase de empresarios, al hacer los distintos cierres de caja. Los flujos de efectivo los vamos a distinguir en: