Hay gente que aún piensa que para un autónomo que acaba de establecer un pequeño negocio (una copistería, por ejemplo), tener a un par de metros una Administración Pública (el Ayuntamiento del municipio, por ejemplo), y que ésta te convierta de facto en su proveedor, es casi como que te hubiera tocado la lotería. Y nada más lejos de la realidad, puesto que esta situación le va a acarrear importantes problemas de liquidez.
