¿Qué ocurre cuando el jefe es el que menos sabe?

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En la mayoría de las empresas se suele ver al gestor de un equipo de trabajo como la persona con más conocimientos técnicos dentro de un determinada área. La formación y experiencia parecen claves para saber gestionar un equipo de forma correcta y eficiente.

Pero solo a simple vista. Si bien es cierto que en la mayoría de ocasiones es el jefe la persona con más conocimientos, formación y experiencia de su materia, no debería producir ningún problema el hecho de que hubiese una persona con más conocimientos dentro del equipo de trabajo, sobre todo si el jefe admite sus carencias y destaca como un buen gestor. Es más, que los miembros del equipo sean mejores de su jefe puede llegar a ser incluso más productivo.

Y es que rodearse de personas mejores que nosotros técnicamente puede llegar a ser una buena idea, al ser capaces de sacar el máximo partido a las aptitudes de los miembros del equipo. Un buen director general no es el que más conocimientos tiene de un sector en concreto, si no el que mejor puede gestionar el equipo.

Es más, podría darse el caso de gestores con experiencia en otras industrias diferentes a la nuestra que, por sus propias características, pudieran aportar sus experiencias y conocimientos al equipo de trabajo, lo que puede llegar a producir sinergias muy positivas en la actividad empresarial. Un jefe debe conseguir los mejores resultados a través de una coordinación eficiente de las habilidades del equipo.

Sin embargo, no siempre sucede que una persona con pocos conocimientos y grandes habilidades de dirección es el candidato idóneo para dirigir un equipo. En aquellos proyectos en los que tenga mayor importancia la experiencia y/o conocimientos técnicos que las propias habilidades de dirección o bien el líder no cuente con las habilidades requeridas, la situación se volverá insostenible para ambas partes y se debería producir un cambio en la estructura del equipo.

En cualquier caso, por bueno que seamos nosotros en lo que se refiere a habilidades de dirección y coordinación, siempre hemos de tener presente cuáles son nuestras limitaciones y actuar con cierta humildad con respecto al resto del grupo, sobre todo en aquellos asuntos que tengan que ver con aspectos técnicos que tengamos que tratar con alguno de los miembros.

Hay que tener en cuenta que nuestro objetivo no es demostrar que podemos contar con un conocimiento exhaustivo del campo para el que trabajamos, sino conseguir sacar el mayor partido a aquellas personas con mejores conocimientos, gestionando el talento de la mejor manera posible, aunque siempre es positivo aprender de nuestros trabajadores, sobre todo si son mejores técnicamente.

En definitiva, un jefe no tiene por qué ser el mejor técnicamente, pero sí en capacidades de dirección y coordinación de grupos de trabajo. Eso sí, una combinación de las dos es la combinación perfecta para que el grupo no solo esté motivado, si no que trabaje teniendo como referencia a los mejores.

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Imagen | bizior

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