Normalmente, la pyme es reacia a la contratación de personal con algún tipo de minusvalía. Los prejuicios previos son evidentes, aunque infundados en la mayoría de los casos. Se da por supuesto que un trabajador con alguna discapacidad física, tiene mayor absentismo laboral generado por consultas médicas, mayores problemas de adaptación física a nuestras instalaciones; aunque este problema lo tenemos cuando nuestras instalaciones no están adaptadas a los discapacitados, que este es otro cantar, y muchos empresarios, en su fuero interno, incluso ponen en entredicho la validez para el puesto de trabajo de un discapacitado.
Existen puestos y puestos, pero un discapacitado tiene un futuro laboral, tan bueno y válido como otro trabajador cualquiera. Por ejemplo, ¿puede un discapacitado con movilidad reducida que se encuentre en silla de ruedas desempeñar un trabajo de contable? Por supuesto, lo mismo que una persona con problemas de audición puede ser un perfecto operario de planta, fontanero o carpintero.
