Pedro Fernández Martínez, de 50 años, es agricultor con 600 hectáreas y una empresa de servicios agrícolas, y lo resume así: “Muevo 400.000 euros al mes con márgenes reducidos”.
Técnico especialista en Explotaciones Agropecuarias, empezó a ayudar a su padre antes de cumplir los 18 en una explotación de unas 90 hectáreas de la que este no era el dueño, y hace unos 30 años, cuando su padre se jubiló, le dieron la opción de seguir con ella en régimen de aparcería (el titular de la finca cede su uso y los productos se reparten en proporción a lo que aporta cada parte, según el artículo 28 de la Ley de Arrendamientos Rústicos).
Hoy cultiva 600 hectáreas, sobre todo cebada y trigo, además de girasol, guisantes y garbanzos, en un radio de 20 kilómetros, y con su empresa, Agroespiga, labra otras 1.400 (dice que al año podría trabajar unas 2.000).
Facturar 400.000 euros al mes no es ganarlos
Pedro no concreta cuánto le queda de esa cifra: habla de márgenes reducidos, sin porcentaje ni euros por hectárea. Sí da otro número, el de su inversión en maquinaria y naves, que asciende a 2 millones de euros, y deja claro que lo montó todo sin tener tierras propias.
Eso obliga a mirar la cifra de 400.000 con cuidado. Con el rendimiento que la Consejería de Agricultura prevé para Valladolid este año (3.331 kilos por hectárea) y con el cereal a entre 220 euros la tonelada de cebada y 230 de trigo en la Lonja de Valladolid y Palencia del 4 de septiembre, las 600 hectáreas darían en bruto entre 440.000 y 460.000 euros al año, es decir, más o menos lo que él dice mover en un mes.
La cuenta es orientativa (usa medias provinciales, no los rendimientos de Pedro, que cultiva también girasol y leguminosas, y no descuenta lo que le corresponda al titular de cada finca ni suma ayudas), pero sugiere que buena parte del resto tendrá que venir de lo que hace con otros agricultores.
Su modelo, según cuenta, consiste en acompañar al cliente de principio a fin: le vende la semilla, le siembra la parcela, le cosecha y luego le compra la producción.
Mil litros de gasóleo al día
El gasto que sí detalla es el del combustible. Mueve dos cosechadoras que trabajan 12 horas diarias, con el gasóleo a 1,60 euros el litro, y gasta unos 1.000 litros al día solo en ellas: 1.600 euros diarios durante la cosecha.
Para situar ese 1,60, el precio medio ponderado del gasóleo agrícola fue de 1,405 euros el litro el 7 de septiembre, un 45,6 % más que el 23 de febrero (llenar un depósito de 300 litros pasó de 289,50 a 421,50 euros), según COAG. Con el precio de febrero (0,965 euros el litro, por la misma división), los 1.000 litros de Pedro costarían 965 euros al día, y con el promedio de septiembre, 1.405.
Hay ayuda: el Real Decreto-ley 25/2026 la mantiene del 1 de octubre al 31 de diciembre, hasta el 70 % de la diferencia entre el precio medio semanal del gasóleo agrario y el anterior al conflicto, con un tope de 20 céntimos por litro. COAG la considera insuficiente. Pedro, por su parte, dice que no quiere ayudas ni subvenciones y que ha renunciado a algunas que le concedieron porque suponían más trabas que beneficios.
Ocho veces la explotación media de Castilla y León
El resto de la entrevista va de escala. Pedro asegura que hoy es más pequeño con 600 hectáreas que antes con 90, y que un tractor ya no vale 60.000 euros, sino 400.000.
Sus 600 hectáreas son ocho veces la explotación agrícola media de Castilla y León (74,95 hectáreas en 2023, un 18,9 % más que en 2020) y casi veinte veces la media española (30,46, un 13,2 % más), según la Encuesta sobre Explotaciones Agrícolas del INE, que contó además un 12,4 % menos de explotaciones en España entre 2020 y 2023 (784.141 en total).
Son medias de todas las explotaciones agrícolas, no solo de las de cereal. Con menos explotaciones y cada vez más grandes, Pedro no es una rareza por su tamaño, y fuera de España hay quien ha ido todavía más lejos, como un agricultor de Ohio (EE.UU.) que pasó de gestionar 283 a cultivar unas 3.200 hectáreas.
Después de un 2025 excepcional
La explicación de unos márgenes ajustados tiene una parte general. La Consejería de Agricultura de la Junta de Castilla y León estimó en julio una cosecha de cereal de invierno de 4,90 millones de toneladas, un 41,8 % menos que los 8,42 millones de 2025, con 1,57 millones de hectáreas sembradas (un 13,1 % menos) y un rendimiento medio de 3.111 kilos por hectárea, un 33 % inferior.
Atribuye la caída al exceso de lluvia durante la siembra, a los precios bajos y a unos costes que estrechan el margen, y recuerda que la comparación es especialmente dura porque 2025 fue una campaña excepcional. Para Valladolid, la provincia de Pedro, prevé 922.237 toneladas en 276.894 hectáreas.
La Unión de Campesinos de Castilla y León situaba en junio el coste medio de producir cereal en unos 800 euros por hectárea, con el gasóleo ya un 60 % más caro y los fertilizantes un 40 %, y calculaba que hacen falta unos 4.000 kilos por hectárea para cubrirlo con los precios de entonces.
Con los 3.331 kilos previstos para Valladolid y los 220-230 euros por tonelada de la lonja, el ingreso bruto sería de entre 733 y 766 euros por hectárea, es decir, entre 34 y 67 por debajo de esos 800 (cuenta propia, con las mismas salvedades de antes).
Pedro ve el futuro complicado, pero cree que la agricultura va a seguir y no va a desaparecer.
Imágenes | Xataka con edición
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