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Por qué los portátiles ultraligeros son la mejor solución para el autónomo itinerante

Por qué los portátiles ultraligeros son la mejor solución para el autónomo itinerante
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Hubo un tiempo en que, a la hora de buscar un portátil para trabajar, imperaba el famoso caballo grande, ande o no ande. Hablamos por supuesto de la era pre-Internet, cuando era imperativo contar con unidad óptica de bandeja, ranura PCMCIA y tal vez hasta un lector de disquetes para instalar software antiguo pero imprescindible para bregar con los últimos estertores de MSDOS.

No había otro remedio: fuera nuestro negocio el que fuera, hacía falta un portátil tamaño listín telefónico y no había mucho más que hablar. Ahora tenemos más opciones.

Uno de los rasgos más interesantes del actual mercado informático es la forma en la que segmentos como el de los Ultrabooks han revitalizado el antiguo segmento portátil, con procesadores y conceptos totalmente refrescados que hacen énfasis en la autonomía y la ligereza.

No debería por tanto sorprender que este tipo de ordenadores estén manteniendo unas ventas prácticamente planas desde hace más de un lustro. Los viejos portátiles 2XL han pasado a la historia, y cada vez más usuarios profesionales se decantan por unos equipos que por sus características ofrecen una serie de ventajas únicas para PYMES y trabajadores autónomos con amplias necesidades de movilidad.

Delgados pero con gran potencial: cuando la oficina cabe en la mochila

Bolsa Lg Gram

El principal valor de los equipos ultraportátiles es obvio: su inmensa movilidad. Esto no debería ser sorpresa. Tampoco que por sus contenidas dimensiones y bajo peso terminen en las mochilas de numerosos profesionales que por motivos de trabajo deben ir de un lado a otro con un ordenador hecho y derecho. Y es que en muchas ocasiones la socorrida tableta se queda muy corta de capacidades y rendimiento.

Por este motivo, los ultraportátiles se han hecho hueco entre representantes comerciales, fotógrafos y directivos. No solo tienen una estética más refinada y sencilla, sino que se pueden deslizar fácilmente entre paquetes de documentación y carpetas. Por no mencionar el hecho de que pesan muy poco. Es más, modelos de última generación como el LG Gram hasta incorporan carga mediante USB-C, eliminando la necesidad de portar un adaptador de corriente al uso.

El puerto USB-C del LG Gram de segunda generación se une a otros dos de tipo A (convencional), un lector de tarjetas microSD y una interfaz HDMI, dando forma a un equipo con la capacidad para conectarse a cualquier tipo de periférico, desde teclados y ratones a pendrives, impresoras y monitores. De hecho, dicho conector USB-C no solo admite transmisión de energía para cargar el portátil y de datos, sino también contenido multimedia a resolución 4K, facilitando el uso de pantallas externas.

Bolsa Oficina

No es una nadería, más aún si se considera que la mayoría de ultraligeros van muy limitados de conectores. Y sí, existen los ratones inalámbricos, pero lo más normal es que los que encontremos en una oficina sean cableados, y si hemos de llevar uno con nosotros para trabajar con la máxima fiabilidad posiblemente tampoco querremos recordar si hemos cargado las pilas antes de cerrar la mochila o prepararnos para embarcar en un vuelo.

Si hemos de hablar de portabilidad, hay dos factores a tener en cuenta: peso y grosor. Muchos portátiles que se declaran ultraligeros superan ampliamente los 1,2 kilos, que sin ser un dato exagerado termina notándose si hemos de llevar el equipo a nuestras espaldas durante varias horas. Más aún cuando se suma el peso de los accesorios.

Eco

LG ha logrado fabricar de forma eficiente en dos sentidos: ahorrando peso y eligiendo materiales que reduzcan el impacto medioambiental. Los portátiles LG Gram reducen las emisiones de CO2 en hasta 2 toneladas/año, resultantes del 48% menos de peso transportado en 1 año.

Poco a poco nos vamos a encontrar con que ese equipo supuestamente ultraportátil nos está lastrando como si fuera un yunque, por lo que a la hora de busca un portátil para trabajar fuera de la oficina hay que priorizar la ligereza. Algo que puede atestiguar cualquier profesional que haya tenido que visitar una feria/conferencia con el portátil a cuestas.

El grosor también es importante. Especialmente si llevaremos numerosos accesorios o abundante documentación con nosotros. Dependiendo de la bolsa o mochila es posible que no nos entre la cámara de fotos o un archivador de cierto tamaño. Y si vamos a subirnos a un avión, posiblemente nos toque cambiar los auriculares de diadema por unos de botón, incómodos de utilizar durante varias horas y con una capacidad de aislamiento inferior.

Con un peso de 995 gramos, el LG Gram de 14 pulgadas es una referencia dentro de los ultraportátiles. No alcanza el kilo y sin embargo ofrece una pantalla de dimensiones considerables en un portátil que además resulta más fino y compacto de lo habitual, en parte porque el tamaño de los marcos es muy reducido.

Son factores a tener en cuenta cuando se busca un portátil para trabajar sobre la marcha. Rasgos que incluso afectan a la propia percepción del equipo por parte del usuario. Allá por 2011 Intel estaba investigando el desarrollo del segmento Ultrabook y se percató de que los propietarios de un portátil pedían al ordenador el máximo rendimiento: una palabra que en sus estudios implicaba mucho más que las prestaciones puras y duras a la hora de lanzar un PowerPoint. La movilidad, las posibilidades de conexión y un funcionamiento que prioriza el confort del usuario son apreciaciones que súbitamente se habían incorporado a la idea de lo que debería ser el rendimiento de un portátil.

Potencia todoterreno y capacidad de ampliación

Lg Gram 11

A pesar del uso de procesadores de bajo consumo, portátiles ultraligeros como el LG Gram ofrecen un hardware capaz, suficiente para desenvolverse con soltura a la hora de confeccionar facturas con los programas de contabilidad más habituales, ejecutar los componentes de Office y reproducir vídeos en resolución Full HD en sus propias pantallas. E incluso editar fotografías (o pequeños cortes de vídeo) sobre la marcha.

El hecho es que aunque los estudiantes se encuentran entre sus principales usuarios, estos equipos han sido pensados como máquinas todoterreno, tan prácticas en una oficina como en un improvisado estudio fotográfico, facilitando el trabajo de cualquier autónomo esté donde esté.

Por este motivo la gama LG Gram viene de serie con paneles IPS de gran luminosidad y contraste (aptos para contenidos multimedia). Además de brindar una buena colorimetría, estas pantallas IPS (disponibles en 13, 14 y 15,6 pulgadas) se pueden configurar en un modo de lectura con reducción de luz azul para reducir la fatiga visual a la hora de trabajar con grandes bloques de texto.

Dicho esto, el formato Ultrabook no se caracteriza por sus posibilidades de ampliación. Son portátiles, después de todo. Y si por un caso hacemos cortos de almacenamiento, vamos a tener problemas serior de verdad como no haya una conexión a internet disponible o nos hayamos acordado de traer un disco duro externo. Para evitar esta clase de complicaciones tan corrientes en otros portátiles ultraligeros LG ofrece la posibilidad de ampliar y sustituir las unidades SSD de forma limpia y sencilla.

Lg Gram 12

Así, la gama LG Gram cuenta no con una, sino con dos ranuras M.2 para añadir una segunda unidad de almacenamiento en estado sólido. También una segunda bahía de expansión para añadir más RAM si en algún momento llegamos a hacer cortos. Así que si quisiéramos ampliar sus 16 GB o sustituir la SSD de 512 GB instalada de serie por otra de mayor capacidad, podemos hacerlo con un simple destornillador.

los portátiles ultraligeros suelen ser también ultraeficientes, por lo que podemos utilizarlos sin necesidad de estar conectados continuamente a un enchufe. Esto es aún más cierto en el caso de los equipos dotados con procesadores Intel Core de octava generación, sensiblemente más eficientes. El LG Gram explota esta eficiencia de forma particularmente inteligente, sus componentes internos están ordenados de tal forma que es posible integrar una batería de gran tamaño a pesar del reducido grosor del equipo. El resultado es una autonomía teórica de hasta 21,5 horas.

Así que no solo estamos hablando ya de equipos con la potencia suficiente para satisfacer necesidades medias de cualquier profesional itinerante en cuando a fluidez y velocidad. Hablamos de batería para aguantar desde la primera luz de la mañana y hasta el final del día. Es muy posible que al día siguiente aún podamos exprimirle unas cuantas horas más de trabajo ligero. La tensión del "dónde habrá un enchufe" desaparece totalmente, lo que sin duda supone un respiro para los usuarios que viajan continuamente con el portátil a cuestas (o en el maletero).

Chasis de alta resistencia para soportar el peor trote

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Como decíamos, todos estos rasgos han hecho que los ordenadores ultraligeros se conviertan en una de las opciones más interesantes de cara a los autónomos itinerantes y las PYME con trabajadores desplazados. Pero claro, no solo representantes y fotógrafos se pueden beneficiar de factores como un consumo reducido y un tamaño optimizado al máximo. Su diseño hace que además resistan los malos tratos diarios mucho mejor que otros portátiles.

Cuando Intel comenzó a desarrollar el segmento Ultrabook, lo hizo siempre con la idea de que los fabricantes se centraran en la creación de equipos de aspecto lujoso, generalmente fabricados en metal y diseño monochasis. El resultado es que la mayoría de los ordenadores ultraligeros o ultraportátiles son también más duros que el clásico portátil antiguo fabricado en plástico. Y no solo por los materiales utilizados, sino porque hacen uso de un menor número de piezas en su construcción.

Fabricantes como LG llevan este aspecto aún más lejos. Igual que sucede con sus smartphones de gama alta, que se cuentan entre los más resistentes de la industria telefónica, la línea Gram destaca por su singular dureza. La compañía no ha utilizado una simple superficie estampada de aluminio, sino que el chasis del Gram emplea una mezcla de magnesio y nanocarbono tan ligera como extraordinariamente resistente.

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El uso de este material, unido a un diseño de componentes más preciso, permiten al LG Gram superar siete pruebas del estándar MIL-STD 810G, utilizado por el ejército estadounidense para homologar la resistencia de sus equipos. Como tal, el LG Gram puede resistir hasta 26 caídas desde una altura de 122 centímetros, temperaturas extremas (hasta 49 ºC en funcionamiento o 71 ºC almacenado), así como los efectos del polvo y la niebla salina presente en las regiones costeras.

El resultado es un equipo diseñado específicamente para trabajadores que deben moverse de un lado a otro. Y no siempre para trabajar en una oficina. Si el Ultrabook medio ya soporta mejor los vaivenes típicos de llevarlo en la mochila, el LG Gram puede visitar tranquilamente cualquier obra o fábrica sin miedo a sufrir daño alguno. Es más, hasta podríamos dejárnoslo olvidado en el interior del coche en lo peor del verano (o el invierno) y no le pasaría nada.

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La seguridad que aporta esta resistencia es importante. No solo se logra con un chasis especialmente resistente, en cualquier caso.

También resulta importante el uso de unidades de almacenamiento de estado sólido, las cuales no se ven afectadas por las vibraciones típicas de la maquinaria de un taller y aguantan las caídas mucho mejor que los frágiles discos duros de platos, cuyos cabezales no están preparados para resistir golpes. Algo crítico cuando no existe esa tan necesaria copia de seguridad que todo el mundo se olvida de hacer.

Una solución más vigente que nunca

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Las ventajas de los equipos ultraportátiles frente al clásico notebook de toda la vida son numerosas, particularmente si buscamos un equipo capaz de soportar un uso tosco y proporcionar una autonomía superior a la media. Aunque elegantes, los LG Gram son equipos con prestaciones de auténtica estación de trabajo en formato Ultrabook. Y su enorme resistencia se puede traducir en un ahorro económico (y en sorpresas) a largo plazo.

Dadas las circunstancias, no resulta sorprendente el hecho de que el clásico ordenador portátil para profesionales haya evolucionado desde su concepción original. Atrás quedaron esos antiguos equipos gruesos y pesados, repletos de características en ocasiones innecesarias y dotados con procesadores poco adecuados.

Y así como otros Ultrabooks quieren justificar su delgadez o el uso de chasis metálicos con tarifas difíciles de digerir, la gama LG Gram tiene un precio razonable. Así, el modelo de 13 pulgadas se encuentra a la venta por 799 euros, cantidad más que razonable considerando que hablamos de uno de los portátiles más duros del mercado y autonomía suficiente para superar los días más complicados.

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