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Ismaray, camarera cubana en España: "En mi país era doctora. Aquí cobro unos 1.400 € por estar de pie, tenga o no clientes"

Esta antigua médica de la sanidad pública cubana trabaja con contrato indefinido y turno partido

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Redacción Pymes y Autónomos

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“En mi país era doctora”, cuenta Ismaray, una cubana que trabajó siempre en la sanidad pública de su país y hoy atiende mesas en España. Lo relata en La Tribu Pérez, el canal de YouTube de su familia, y resume su situación con una cuenta sencilla: “Aquí cobro unos 1.400 euros por estar de pie, tenga o no clientes”.

Trabaja de 10:30 a 14:30 y de 18:30 a 22:30, y no puede sentarse en ningún momento: “Tengo que estar de pie las 8 horas que estoy en el trabajo, tenga o no clientes”. Vive a una hora del restaurante, así que dice perder cuatro horas diarias en transporte (“se me hace un poco engorroso”) y solo puede usar el móvil por motivos laborales o urgencias, algo que, dice, choca porque “el cubano está acostumbrado a tener siempre el teléfono”.

Consiguió el puesto tras enviar numerosos currículums, en un oficio que, según el SEPE, cuesta cubrir: “Les interesaba una persona rápida que estuviera dispuesta a aprender, aunque no tuviera experiencia previa”.

Las propinas completan poco: a ella le llegan entre cinco y 17 euros por semana del bote que se reparte entre cuatro trabajadores, como mucho unos 74 euros al mes (cálculo propio). Y el sueldo también decide dónde se vive. Al buscar piso, con contrato indefinido pero aún en periodo de prueba, se encontró con propietarios que piden hasta tres nóminas, el contrato y uno o dos avalistas, y un inmigrante, dice, “no tiene a nadie para ello”.

¿Es mucho o poco cobrar 1.432 euros con ocho horas al día?

Las cuentas que siguen también son propias. El salario mínimo de 2026 es de 1.221 euros al mes en 14 pagas, según el Real Decreto 126/2026: 40,70 euros diarios y 17.094 al año para una jornada completa, o 1.424,50 euros si se reparten en 12 pagas. La nómina de Ismaray queda más o menos en esa cifra. Pero no se sabe si son brutos o netos, y de eso depende toda la comparación.

Si el restaurante está en Tenerife, donde vive con su familia, le correspondería en principio el convenio de hostelería de la provincia de Santa Cruz de Tenerife, publicado el 22 de diciembre de 2025 para el periodo del 1 de julio de 2025 al 30 de junio de 2028. Fija una jornada máxima de 40 horas semanales y dos pagas extra, en mayo y en Navidad. En la tabla de restauración (bares, cafeterías y restaurantes), un camarero parte de 1.281,59 euros hasta el 30 de junio de 2026 y de 1.320,04 desde el 1 de julio.

En 14 pagas, suponiendo que cada extra equivalga a una mensualidad, serían 17.942 euros al año, a los que el artículo 35.1 suma un plus de transporte de 78,11 euros al mes en 2025-2026 (937 al año, sin extras): 18.880 euros en total, unos 1.573 al mes con las extras prorrateadas y antes de la antigüedad y del plus de turno partido.

Frente a eso, los 1.400 euros aproximadamente que dice cobrar, si fueran brutos con las extras prorrateadas, quedarían unos 1.600 euros al año por debajo; si son netos, la comparación no sirve. Y hay más incógnitas: si el restaurante es de un hotel, las tablas son otras, y la categoría con la que la contrataron tampoco consta, porque el convenio tiene también la de ayudante de camarero, con tabla más baja.

Turno partido, doce horas justas de descanso y un plus que quizá no cobra

El artículo 26.2 del convenio fija para la jornada partida un máximo de dos turnos al día, de entre dos y seis horas y con al menos dos horas entre ambos: los de Ismaray, de cuatro horas cada uno y con cuatro de pausa, cumplen la regla general.

Entre el final de una jornada (22:30) y el comienzo de la siguiente (10:30) pasan exactamente 12 horas, el mínimo del Estatuto de los Trabajadores que el convenio repite en su artículo 26.3. Sobre el papel cumple, y por los pelos, siempre que ese horario se repita cada día.

La letra pequeña corta en dos direcciones. El descanso de 15 minutos computado como trabajo que el convenio da al turno partido no se aplica a las empresas de restauración. En cambio, el artículo 35.1.4 suma, sin esa excepción y además del plus de transporte mensual, otros 3 euros por cada día en turno partido: unos 60 euros al mes si se trabajan 20 días. Ismaray no dice si lo cobra ni si su empresa tiene un pacto propio.

Ocho horas de pie: ¿puede una empresa prohibir sentarse?

Hay una respuesta corta, es decir, ni la Ley de la Silla ni la de Prevención dicen con todas las letras que un camarero pueda sentarse o no. Lo de no sentarse tiene su propia norma, vieja y discutida. La Ley de la Silla, del 27 de febrero de 1912 (sí es del mismo año que se hundió el Titanic), obligaba a los dueños de tiendas y oficinas a tener un asiento para cada empleada, y una ley de 1918 la extendió a los varones (eran otros tiempos).

Nunca se ha derogado formalmente, pero su vigencia real se discute y su uso se limita sobre todo al comercio. Hoy el apoyo está en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, cuyo artículo 15.1.d obliga a adaptar el trabajo a la persona, en particular en la concepción de los puestos. ¿Cómo se traduce eso en un camarero que atiende de pie? Pues depende de la evaluación de riesgos de su puesto, algo que la empresa ha debido hacer.

¿Por qué una médica acaba sirviendo mesas? El título es solo la mitad

Ismaray no cuenta qué trámites ha iniciado ni cuál era su especialidad. Lo que sí está regulado: la homologación de títulos extranjeros se rige por el Real Decreto 889/2022, cuyo artículo 18.3 da seis meses para resolver desde que la solicitud entra en el registro electrónico, con silencio negativo si no hay respuesta. El problema viene de otro lado, ya que en la práctica, los médicos cubanos afectados contaban en 2024 con dos o tres años de espera media.

Según el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina, en 2025 se convalidaron 30.303 títulos extracomunitarios de Medicina, el 89 % de las solicitudes. Pero la homologación se limita al título: sin el MIR no se puede ejercer en la sanidad pública, y quien no tiene especialidad puede trabajar sobre todo en la privada.

El decreto que cambiaría esta situación sigue sin aprobarse

El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades sacó a consulta pública en mayo un proyecto de real decreto para reformar la homologación, con los colegios profesionales participando.

El 17 de junio, la OMC y el Ministerio acordaron que el texto mantendrá el informe de los colegios como preceptivo y reforzará las competencias y conocimientos exigidos. 

Según la prensa médica, el borrador contempla la posibilidad de una prueba adicional de competencia práctica; la OMC propone que sea una ECOE (examen clínico). Ese mismo día aún no había pasado por el Consejo de Estado y había una segunda reunión prevista tras el verano; no consta su aprobación a la fecha de este artículo.

Sanidad estudia además, con las comunidades autónomas, la situación laboral de esos médicos homologados, y no constan resultados publicados. De los 30.303 títulos de 2025 no hay ninguna cifra pública de cuántos trabajan de médicos y cuántos, como Ismaray, de otra cosa.

Imágenes | La Tribu Pérez y GPT Image con edición

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