Cuando a la vuelta del verano te espera el acoso laboral

Acoso laboral. Estamos acostumbrándonos a que se hable del acoso en el colegio y de cómo los chavales lo pasan francamente mal por culpa de las redes sociales, donde esa persecución por parte de sus compañeros de aula se extiende durante todo el día. Penosa situación para un menor pero no olvidemos los casos de los adultos.

Sabía que un amigo sufría acoso laboral por parte de un compañero, que a su vez, siempre que podía y alguien le escuchaba, daba la vuelta al argumento para convencer de que era él el perjudicado.

El tema del acaso laboral es demasiado serio para ignorarlo

El tema del acoso laboral o mobbing es un tema tan serio y al que se le debe tener tanto respeto, que cuando una persona lo usa para su propio beneficio, sabiendo que gran parte de la sociedad va a apoyar a la víctima, aunque se trate de una falsa víctima, es si cabe, más serio todavía.

Cuando un compañero comienza a faltar el respeto a otro, bien cara a cara, bien por teléfono o por la vía que sea, no hay que dejarlo pasar. Hacer como que no sucede nada, no siempre arregla las situaciones. De hecho, en este caso, al haber permitido semejante comportamiento y no haber puesto límites, ahora el culpable se ha convertido en víctima.

Hay personas dialogantes, con aguante, con sentido de humor, con empatía y demasiada buena educación que son capaces de soportar malas palabras y modos, con tal de no entrar en una discusión. Al final, te acabas por acostumbrar.

El silencio hace fuerte a la "víctima"

La estrategia del jefe y de los compañeros de no pasar a la acción, no sólo enfada más si cabe a este tipo de personas, sino que además a la larga puede convertirse en un problema serio a nivel jurídico y económico.

Todos tenemos compañeros simpáticos, bromistas, habladores, serios, introvertidos..., eso es lo normal. Pero cuando se pasa la delgada línea roja de la educación y la cortesía, no es hora de simular que no ocurre nada, que ya se le pasará. Sobre todo, cuando pasan los años y su comportamiento sigue igual.

Ya somos adultos, y si en un contexto laboral alguien nos falta el respeto, no es como estar en la calle y evitar una discusión ignorando a una persona con ganas de bronca. Aquí nos jugamos todo. Hasta el puesto.

Una falsa víctima, puede inventar que es ignorada, cuando en realidad los ignorados han sido sus insultos y malas maneras, o que sus compañeros la han tratado mal, se le ha pagado también mal, cuando quien tardaba en llegar y era el primero en irse era él.

Y ahí vuelvo a insistir. ¿Cómo se puede mantener esa situación en el tiempo y tomarlo como algo sin importancia? ¿Es normal que un empleado te insulte o lo haga a sus compañeros?

No hablamos de un jefe con madera de líder, sino de una persona que ha llevado a través de los años a sus empleados a un problema que con los años podrá poner en apuros a toda la empresa.

En Pymes y Autónomos|¿Cómo actuar si sufrimos acoso laboral?

Imagen|Wokandapix

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