Cuando el estrés aparece "gracias" a la mejora del clima laboral

No. No es un juego de palabras. Es una realidad que se denuncia cada día. Porque las modas o lo que es bueno y eficaz en otro país aquí no resulta y viceversa. Hace unos días, leía que por lo que nos criticaban tanto, el dormir la siesta, está muy bien visto en Japón.

¿La razón? Que un empleado se tome un descanso demuestra que afrontará la segunda parte de la jornada con mayor energía. Es de lógica, ha descansado. Pero no todo son aportaciones positivas. Como ha ocurrido con la moda de contratar a gestores de felicidad dentro de la empresa.

Para crear un buen ambiente laboral no sirve fomentar el estrés

Imaginemos a una persona ajena a la organización que va haciendo cuestionarios a los empleados para averiguar quién es el que crea peor clima laboral. Obviamente, a todos nos gusta trabajar en un ambiente positivo y donde la comunicación fluya. ¿Pero para ello hay que delatar a compañeros? ¿Es la mejor manera de acabar con el estrés?

Imponer que la risa o la sonrisa se dé porque es sinónimo de productividad es surrealista. Un jefe comprensivo, unos compañeros que mantengan un trato cordial es más que suficiente para rendir. Llenar la empresa de futbolines como si estuviéramos en Estados Unidos, no termina de encajar en España.

La felicidad laboral son los padres

Esta pequeña broma viene a decir que las charlas motivacionales no causan el mismo efecto en todas las personas y como ya comentamos se trata de globos a los que una vez desinflados, sólo les queda el vacío y la nada, frente a unos atónitos trabajadores.

Es como esas pegatinas que están en las franquicias donde el trabajador antes de salir a atender observa una pegatina gigantesca con un emoticono sonriendo.

La sociedad que no tolera el fracaso, la equivocación, las discusiones, la muerte..., es una sociedad más cerca de ser débil que otra cosa. De nada sirve que exista una sala de relax y que los trabajadores la vean cuando pasan por delante.

La solución está en no forzar la productividad ni la felicidad

En el término medio está la virtud. Ni la mano dura ni el jefe que sólo imparte órdenes sin escuchar, ni convertir una empresa en un centro recreativo. Todas las emociones son válidas y hay que saber gestionarlas, dependiendo de las personas.

La evitación neurótica de toda experiencia negativa es como ocultar la basura bajo la alfombra. Si no modificamos las circunstancias que provocan esa emoción que nos incomoda, tarde o temprano esa emoción que nos negamos a sentir, se presentará imprevisiblemente en todo su esplendor.

Si dejamos la productividad en manos de modelos que funcionan en sociedades diferentes, al final, la mofa será el resultado final. Los psicólogos lo saben bien. Tenemos un ejemplo en esta interesante reflexión de Mamen Bueno en "La tiranía de la felicidad".

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