Nombres autóctonos para las marcas

Cuidar el nombre de nuestro negocio o marca, pensar en si será el apropiado es un tema que ya hemos tocado, pero ¿y los nombres que aluden a la comarca de donde son originarios los propietarios?

Hace poco, escuché que "Achavo" formaría parte de las tiendas de un centro comercial. Esta expresión es habitual entre los alicantinos, así que la curiosidad la despertó entre quienes oyeron las cuñas en la radio. ¿Una buena elección? Al menos, es fácil de retener por parte de los que emplean esa expresión a menudo.

Pero si hablamos de expresiones lingüísticas locales, son bien conocidas las patatas "Acho" y "Pijo", originarias de Murcia que han dado lugar a una de esas llamadas 'guerras de marketing'.

La primera vez que oí hablar de esta marca fue el año pasado en una comida familiar. Ellos son originarios de Murcia.

Ese tipo de enfrentamientos consiguen más publicidad para ambos productos. Los dos reivindican su lugar de origen, la calidad del producto y el orgullo de ser murcianos. Bien por ellos.

De una manera más discreta, nos encontramos con Zagaleco, expertos en alimentación ecológica, pero que han escogido una expresión 'zagaleco' que nos recuerda a 'zagal', pero no hay noticia de que compitan con otros establecimientos de su sector.

Este tipo de duelos dialécticos, quizás no tenga como objetivo llegar a toda España, pero sí la de generar conversación en la provincia lo cual ya resulta todo un logro. ¿Eres de unos o de otros?

En este caso, la marca "Acho" es defendida por sus seguidores, aludiendo a que fueron los primeros en posicionarse en el mercado de las patatas fritas ante la que llevaba décadas vendiendo en la provincia, al utilizar términos como: 'pataticas' y la forma de hablar que tan bien ha conectado con los murcianos.

"Pijo, qué rico", llegó después, cuando el camino ya estaba hecho y en las redes sociales se hablaba del fenómeno. Pero a pesar de ello, cuentan con sus consumidores y defensores. Incluso, aunque se trate de una expresión quizás poco agradable de oír o leer, pero para gustos...

La cuestión es que la creatividad, el saber estar atento al entorno, y convertir una idea sencilla a priori, en un producto real, es lo que tiene mérito. Esa capacidad de ponerse en el lugar del consumidor es toda una lección de marketing emocional.

En Pymes y Autónomos|¿Me puedes repetir el nombre de tu empresa?

Imagen|Evgenly Isaev

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