Ser joven y renunciar a tener una buena relación con las herramientas tecnológicas

Uno de los motivos para que las empresas descarten en sus procesos de selección a los mayores de 50 años es su capacidad para adaptarse a los cambios y el uso de las nuevas tecnologías. Se asume que a partir de una determinada edad no queremos o no somos tan flexibles como sería necesario para adaptarnos a estos cambios. Pero en mi día a día veo como muchos empleados jóvenes renuncia a tener una buena relación con las nuevas tecnologías.

Es un perfil que es mucho más frecuente de lo que podría parecer. ¿Son analfabetos tecnológicos? No necesariamente, porque a la horas de utilizar herramientas complejas como puede ser un smartphone pueden hacerlo con soltura. Simplemente no muestran interés. Y se centran en utilizar lo indispensable para llevar a cabo su trabajo. Y esto es una rémora a la hora de afrontar la transformación digital de muchos negocios.

Y esto genera diferentes problemas en el día a día de las empresas. Por un lado este tipo de empleados suelen tener una productividad mucho más baja que otros que si tienen una mayor capacidad de adaptación. Cualquier problema que les surge no saben o no quieren resolverlo. Y esto en muchos casos les paraliza.

Esto no solo les afecta a ellos. En muchos casos no es que este empleado no trabaje, sino que demanda ayuda a un compañero que tampoco lo hará. Puede que sea solo un momento, pero en otros casos puede que se dilate estos problemas generados. Siempre hay alguien que es evangelizador con la tecnología en las empresas, un compañero de referencia, pero hay determinadas cuestiones que necesitamos saber resolver por nosotros mismos.

No es el único problema. Suelen ser un foco de problemas por su resistencia al cambio cuando se está implementando un nuevo sistema o herramienta. El el típico que se queja, que siempre ve problemas, no porque la nueva herramienta o la nueva fórmula para trabajar sea mala, sino porque va a tener que aprender a trabajar de nuevo con ella.

También pueden ser un problema para la seguridad de la empresa. Ese desinterés tecnológico les lleva a no prestar atención a posibles amenazas que llegan a sus correos electrónicos, páginas que visitan, etc. Y a largo plazo supone un problema.

Lo cierto es que en su carrera laboral van a tener que adaptarse y pasar por muchos cambios. El mundo cada vez se mueve más rápido. Y la capacidad de adaptación, la flexibilidad para realizar nuestras tareas en diferentes entornos una de las habilidades que más demandan las empresas a la hora de cubrir sus vacantes.

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