Tres indicadores del empleo que todavía no se han recuperado a los niveles precrisis

Ayer el Ministerio de Trabajo ofreció los datos de contratación del mes de mayo con récord, reduciendo la cifra total en 83.738 personas, 208.998 personas respecto al mismo mes del año anterior, una subida del 6,04% interanual. Esto sitúa el nivel de empleo en cifras que no se conocían desde antes de la crisis económica que comenzó en 2008. Pero si entramos un poco más en detalle la calidad del empleo que nos llega no es similar a la que se perdió. Vamos a ver algunos indicadores que nos muestran el detalle.

Empezando porque Mayo siempre ha sido un muy buen mes para el empleo en un país como el nuestro cuyo modelo turístico sigue muy apegado al sol y playa, lo que implica una alta estacionalización. De hecho el dato de este año es el peor del mes de mayo desde el inicio de la recuperación económica.

  • La temporalidad es uno de esos índices que nos indican la calidad del empleo que se está generando. Mientras que en 2006 las personas que tenían contrato temporal tuvieron que firmar una media de 3,6 contratos para poder trabajar durante todo ese año, en 2017 ha sido necesario que firmen una media de 5,6 contratos temporales. Además es un cada vez más afecta también a la contratación indefinida, que también sufre esta temporalidad. De todos los contratos firmados un 90% son temporales.

  • La precariedad del empleo es otro de los índices a tener en cuenta. No solo se trata ya de tener un contrato temporal, sino de la duración del mismo, cada vez más corta. De esta forma el 40% de los contratos se concentra en el 1% de los empleos. Un detalle es el efecto lunes y como las empresas contratan solo para cubrir fines de semana y lo hacen de forma sistemática. Además tres de cada diez contratos además de temporales son parciales, sin jornada completa.

  • Por último la recuperación no llega a todos los sectores de la población. Un 59% de las personas desempleadas son mujeres y lo mismo podríamos decir de los más jóvenes, donde encontrar el primer empleo y acumular la experiencia necesaria se convierte en un círculo vicioso que es muy complicado de romper.

Lo malo es que todo esto se produce en una situación económica favorable. Los empleos que se generan además suelen ser con bajos salarios, mientras que las generaciones que se jubilan han generado prestaciones altas. Esto implica que para cubrir la pensión de un jubilado, cada vez se necesiten más trabajadores en activo. Mal asunto a medio y largo plazo.

Y todo esto sin un cambio de modelo productivo. El sector servicios con la hostelería a la cabeza sigue siendo el motor económico. Lo malo es que la inestabilidad política que se ha vivido estos años atrás en el mediterráneo no durará siempre. Y países competidores con ofertas más económicas comienzan a ganar cuota, lo que implicará un descenso de turistas y a corto y medio plazo menos contratación.

En Pymes y Autónomos | La precariedad sigue estando presente en el mercado laboral español: estos son los perfiles más demandados en 2018

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