
Encontrar un especialista capaz de resolver una avería o cambiar una cañería puede convertirse en una tarea muy complicada.
Muchos profesionales próximos a la jubilación no encuentran jóvenes que continúen desarrollando esta actividad.
¿Es más rentable aprender un oficio que estudiar una carrera universitaria? ¿Ofrecen profesiones como, por ejemplo, la fontanería o la electricidad un futuro laboral más prometedor?
Durante décadas, muchos españoles han apostado por la universidad. Convencidos de que era el mejor camino hacia un empleo estable mientras los oficios manuales han quedado relegados a un segundo plano.
Sin embargo, la falta de relevo generacional y la elevada demanda de profesionales cualificados están cambiándolo todo. Y la fontanería, en concreto, es un claro ejemplo.
Quizás te haya pasado recientemente: encontrar un especialista capaz de resolver una avería o cambiar una cañería puede convertirse en una tarea más que complicada. Les sobra el trabajo.
Es el caso de Ramón, un fontanero autónomo en Euskadi, que ha asegurado ante los micrófonos de Radio Bilbao que quienes deciden emprender en esta profesión pueden alcanzar ingresos muy importantes: “Un fontanero que emprende puede llegar a ganar muy bien, hasta 3.000 euros o más al mes”.
Una profesión con trabajo prácticamente asegurado
La fontanería resulta imprescindible tanto en viviendas como en locales comerciales, comunidades de propietarios e instalaciones industriales. Una fuga de agua, una avería en la calefacción o un problema de saneamiento requieren una intervención rápida y especializada, lo que convierte a estos profesionales en una pieza clave del mantenimiento de cualquier edificio.
Además del trabajo diario relacionado con reparaciones, cada vez existe una mayor demanda vinculada a reformas integrales, instalaciones más eficientes desde el punto de vista energético y sustitución de antiguas conducciones.
Y claro, toda esta necesidad hace que muchos profesionales tengan agendas completas durante buena parte del año.
Más de 3.000 euros al mes para un autónomo
Respecto a los 3.000 euros que comenta este profesional, hay que incluir algunos matices. Estos ingresos no significan que todo sea beneficio. Un trabajador autónomo debe asumir gastos relacionados con herramientas, desplazamientos, vehículo, seguros, cotizaciones, impuestos y adquisición de materiales.
Aun así, numerosos profesionales pueden permitirse desarrollar una actividad estable siempre que se ofrezca un servicio de calidad.
Los oficios vuelven a ganar atractivo
La falta de relevo generacional preocupa desde hace años al sector de la construcción y las instalaciones. Muchos profesionales próximos a la jubilación no encuentran jóvenes que continúen desarrollando estas actividades. También estos buscan mejores condiciones.
Precisamente por ello, Ramón anima a quienes todavía están decidiendo su futuro laboral a valorar este tipo de profesiones y crear "su propio negocio", destacando las posibilidades que ofrece el trabajo por cuenta propia.
Un mensaje similar lanzó también el conocido fontanero Unai Bilbao a través de TikTok. En uno de sus vídeos afirmó que algunos profesionales del sector pueden llegar a ingresar "de 3.000 a 10.000 euros al mes fácilmente", dependiendo del volumen de trabajo y de la organización de su actividad.
Ante las dudas generadas entre algunos usuarios, el propio Bilbao defendió el valor de la formación profesional asegurando: "A veces le digo a los padres 'oye, si tu hijo no quiere estudiar, que estudie un oficio, porque si eres bueno en tu oficio, ganas más que un arquitecto, que un ingeniero, que un médico... Una persona que sea buena en su oficio puede ganar muchísimo dinero'".
La demanda continúa siendo elevada
Los datos de Lanbide, el Servicio Vasco de Empleo, reflejan que el sector continúa necesitando profesionales cualificados. Solo en este año, ha gestionado 149 ofertas relacionadas con la construcción. De ellas, 30 correspondían específicamente a puestos de fontanería, mientras que 83 estaban dirigidas a albañiles, 26 a instaladores electricistas, seis a pintores y empapeladores y cuatro a instaladores de gas.
Los albañiles siguen siendo el perfil más solicitado, aunque la fontanería mantiene una demanda constante. En 2021 Lanbide gestionó 132 ofertas para este oficio; en 2022 fueron 135; en 2023 descendieron hasta 89 y en 2024 volvieron a crecer hasta alcanzar las 122 vacantes.
La evolución tecnológica también está transformando el trabajo de los fontaneros. Hoy resulta habitual instalar sistemas de aerotermia, suelo radiante, equipos de ahorro de agua o soluciones domóticas vinculadas a las instalaciones hidráulicas. Por lo que el trabajo puede llegar, incluso, a multiplicarse en los próximos años.
Imágenes | Timur Shakerzianov
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