Negocios familiares llevados a la ruina

Hacía tiempo que no acudía a un Mercado de Abastos de mi ciudad. Me ha sorprendido la cantidad de nuevos locales que ni por asomo encajarían hace cinco años. Cervecerías, tiendas especializadas en productos delicatessen y así un largo etcétera.

Y cómo no, el local sin clientela de siempre. El dueño, sentado o agazapado en una esquina lo primero que espeta a cliente es: "Estoy agobiado, solo y triste". Bien, ya se me han quitado las ganas de volver. Cuando un negocio no funciona, seguir abierto sin modificar nada, no va a mejorar por arte de magia sus circunstancias. Está destinado al fracaso y lo peor es que tanto los clientes como el dueño ya lo saben.

No vendo pero venderé

Ocurre con muchos negocios familiares. Se parte de una clientela fiel y abundante y se da por hecho que las cosas no cambiarán. El problema de ese tipo de locales es la comodidad por parte de los dueños y el hecho de vivir de las rentas.

Sucede lo mismo cuando apruebas una asignatura y al año siguiente la vuelves a tener pero el nivel ha aumentado y tú crees que lo sabes todo. Que no hace falta mejorar ni aprender nada más.

Si no hay clientes lo primero de todo es hacerse una pregunta bien sencilla: ¿POR QUÉ?

Nuevos tiempos, nuevos clientes, nuevo modelo de negocio

Los clientes se pueden heredar, pero una actitud emprendedora, un saber cómo relacionarnos con los clientes, conocer las nuevas necesidades y las diversas maneras de llegar a los nuevos son la base para que un negocio familiar no muera.

El creador de la empresa suele partir de un contexto complicado, y el nuevo propietario se lo encontró todo hecho. Si nunca se ha enfrentado a ningún problema es evidente que cuando las cosas van mal no sepa reaccionar.

Contar tus penas a los clientes no ayuda. De hecho, demuestra falta de profesionalidad. Algo falla si el resto de locales tienen público, y se forman colas.

Más vale tener un cliente y que se vaya satisfecho, que pensar que él (que ya tiene sus problemas) va a resolver el tuyo. Si le atiendes con ganas, con optimismo y bien, tal vez lo comente a sus amistades y diga: ¿El negocio X está en quiebra? No, estuve el otro día y me atendieron de maravilla y los productos de calidad, como siempre.

En Pymes y Autónomos|Cómo ser profesional en un negocio familiar

Imagen|Anemone123

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