Emprender como salida al desempleo

La Cámara de Comercio y el Ayuntamiento de Zaragoza han impulsado un centro para emprendedores, que se ha convertido en un observatorio para analizar los impactos de la crisis y también las respuestas por parte de los afectados. Un informe realizado por la Cámara de Zaragoza, a través de este centro, nos indica que la necesidad es, por esencia, creativa y así los desempleados han impulsado el 44% de los nuevos negocios, y el 30% de las solicitudes de información para crear una nueva empresa proceden de personas que temen perder su puesto de trabajo.

La inestabilidad laboral ha provocado un verdadero aluvión de consultas, en 2009 se duplicó el número de solicitudes realizadas por emprendedores con respecto a 2008. En los primeros meses de este año, sigue la tendencia al alza, aunque la intensidad ha disminuido. El informe revela que la que la crisis está provocando que personas mayores de 40 años se decidan a crear una empresa, como alternativa para no pasar el resto de su vida laboral en paro. Se trata de personas que tienen en la experiencia su arma fundamental y que suelen aportar planteamientos muy realistas.

Los expertos del informe indican que “el perfil del emprendedor ha cambiado mucho. Se suele considerar que el promotor de una nueva empresa debe aportar una idea brillante y eso sólo se da en muy contadas ocasiones. La mayoría de los emprendedores son personas que, sencillamente, conocen bien una actividad y han detectado una oportunidad de negocio en la cobertura de un segmento determinado. Suelen ser los mejores, porque actúan con un realismo que muchas veces falta en personas intelectualmente mejor preparadas”. El informe constata que “aunque el grueso de los emprendedores se sitúa todavía en el entorno de los 30 años, se aprecia una clara tendencia a superar esta edad”.

La iniciativa femenina lidera la apertura de negocios en Zaragoza, circunstancia que se considera extrapolable al resto del país. Las mujeres han creado seis de cada diez nuevas empresas. Y también consiguen superar a los hombres en realismo, lo que se traduce en mayores porcentajes de planes de viabilidad que avalen sus iniciativas empresariales.

El sector servicios es el preferido a la hora de crear una empresa. El 27, 5% de los emprendedores apuestan por este segmento de actividad. Una de las razones que parece haber influido poderosamente en el protagonismo sectorial es que se trata de un tipo de negocio que suele requerir poca inversión inicial y, por lo tanto, reducida financiación externa. Otros sectores que también despiertan el interés de los emprendedores son los de hostelería y restauración. Llama la atención la irrupción de actividades relacionadas con las necesidades cotidianas como la alimentación y, muy particularmente, las panaderías.

Conseguir financiación externa constituye uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan los creadores de empresas. El 56% de las iniciativas avaladas por rigurosos estudios de viabilidad han retrasado la puesta en marcha de su negocio por este motivo, frente al 22% que ha conseguido el crédito suficiente. La capitalización del paro y las subvenciones se están revelando como elementos clave para facilitar a los desempleados la creación de empresas.

A los emprendedores actuales se les exige también el saber cómo gestionar la nueva empresa. “Lo más difícil no es abrir un negocio, sino mantenerlo”, señalan los técnicos. La prueba de fuego suele ser el segundo año, cuando habitualmente ocurre el despegue o el cierre. Aunque la burocracia se ha reducido mucho, el día a día resulta difícil, especialmente para quienes están más acostumbrados a lidiar con la teoría del conocimiento que con la práctica de los pequeños problemas.

Los datos del estudio confirman la tendencia natural en situaciones como la que vivimos actualmente. Es bueno que la gente busque en el autoempleo la salida a una situación de desempleo, la cuestión es que, como también dice el estudio, hay que hacerlo de manera que sea perdurable. Superar ese segundo año crítico no está al alcance de todos, estadísticamente la mayoría fracasa, por un lado por la poca competitividad y por otro por la deficiente gestión.

A veces se suele decir que “situaciones desesperadas exigen medidas desesperadas” pero el autoempleo como medida desesperada tampoco es la solución. Proyecto, plan de empresa y gestión son esenciales para esa perdurabilidad. Sin ellos, superar ese segundo año crítico se hace casi imposible.

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