La realidad de los freelance tecnológicos va más allá de la imagen de los jóvenes nómadas digitales trabajando conectados desde cualquier lugar del mundo. El mundo freelance es mucho más diverso.
De hecho, un número creciente de profesionales mayores de 50 años ha decidido apostar por el modelo autónomo, especialmente en áreas vinculadas a dicho sector, la tecnología.
Según el informe Seniors Trends 2025, elaborado por Malt, un 33,6 % de los freelancers sénior trabaja en el sector de tecnología y datos, situándolo como el principal ámbito de actividad para este colectivo.
Por detrás se encuentran la comunicación y el marketing con un 27,3% y la consultoría empresarial con un 22,3%. O lo que es lo mismo: lejos de quedarse rezagados, los mayores de 50 años se sitúan en el corazón de la transformación digital.
Una elección consciente, no una salida forzada
Existe la percepción de que muchos profesionales sénior recurren al trabajo independiente tras perder su empleo. Aunque este factor influye en algunos casos, no es la motivación predominante.
El 17,37% de los encuestados reconoce que dio el paso tras quedarse sin trabajo al final de su carrera profesional, pero la mayoría señala razones muy distintas.
Casi un tercio, el 31,65%, afirma que eligió esta vía para ganar flexibilidad en su vida personal y en la gestión de su tiempo. El 26,05% buscaba independencia y evitar un puesto interno a tiempo completo, mientras que un 21% aspiraba a mejorar la compensación económica por su experiencia y conocimientos.
Incluso un 3,92% decidió iniciar esta etapa tras jubilarse, prolongando su actividad profesional en un formato más adaptable.
El estudio subraya además que la trayectoria independiente no tiene fecha de caducidad. Más del 26,5% de los profesionales encuestados asegura que continuará trabajando por su cuenta después de la jubilación.
Un 6,3% ya lo hace y un 60,9% contempla seriamente esta posibilidad en el futuro. La prolongación de la vida laboral ya no responde únicamente a una necesidad económica, sino a una búsqueda de propósito y autonomía.
Como señalan los autores del informe, “Más que por una necesidad forzosa, la flexibilidad es la principal motivación de los freelancers a partir de los 50 años, seguida de la autonomía y la aspiración de conseguir una mejor compensación económica. De manera más profunda, al hablar de autogestión y flexibilidad, los encuestados se refieren a asuntos como la conciliación familiar y la posibilidad de acceder y seleccionar proyectos más diversos en los que involucrarse”.
Experiencia acumulada y valor estratégico
Los datos muestran que estos profesionales no llegan al mercado freelance como principiantes. El 63,1% ha trabajado más de quince años como asalariado y el 42,4% supera las dos décadas de experiencia en empresas.
Esta trayectoria les otorga un conocimiento profundo de procesos, liderazgo y gestión que resulta altamente valorado en proyectos tecnológicos complejos.
Además, el trabajo independiente no es una aventura improvisada. El 45,4% lleva más de diez años ejerciendo como freelance y un 25,2% acumula entre tres y diez años en esta modalidad.
Esto indica que el fenómeno no es coyuntural, sino estructural. Los freelances sénior han consolidado una posición estable en el ecosistema digital.
En un contexto donde la transformación tecnológica exige perfiles híbridos que combinen visión estratégica y dominio técnico, la experiencia se convierte en un activo diferencial.
Las empresas buscan profesionales capaces de aportar criterio, anticipar riesgos y liderar proyectos de alto impacto, cualidades que suelen desarrollarse tras años de práctica.
Formación continua como garantía de competitividad
Lejos de acomodarse, los freelances sénior destacan por su compromiso con el aprendizaje constante. El 95,2% dedica al menos una hora semanal a actualizar sus conocimientos y el 75,5% invierte entre dos y seis horas cada semana en formación.
Este esfuerzo refleja una clara conciencia de que el sector tecnológico evoluciona con rapidez y exige actualización permanente.
El reciclaje profesional abarca desde nuevas herramientas de análisis de datos hasta metodologías ágiles, ciberseguridad o inteligencia artificial. La combinación de experiencia acumulada y actualización técnica constante explica por qué este colectivo mantiene su relevancia en un entorno competitivo.
La capacidad de adaptación es, precisamente, uno de los rasgos más valorados en el mercado digital actual.
La transformación no distingue por edad, sino por competencias. Y los datos indican que los profesionales mayores de 50 años no solo compiten, sino que lideran en áreas clave.
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