Romper el círculo vicioso de la morosidad, esencial para la salud finaciera de la pyme

La morosidad siempre ha sido un problema en las empresas. Se realizan trabajos, se venden bienes o se prestan servicios que luego se cobran tarde, mal o nunca. Y además hay que abonar el IVA correspondiente de las facturas no cobradas. En muchos casos el círculo de morosidad se inicia con la administración pública, que no paga a la empresa que ganó el contrato y de aquí se va extendiendo a subcontratas llegando a pymes y autónomos.

Está muy bien tener una ley de morosidad que establece plazos de pagos. Pero los primeros que no la cumplen son las administraciones, que deben pagar en un plazo máximo de 30 días. Para la empresas privadas ese plazo se extiende hasta los 60 días. Como ocurre en otros ámbitos, si no existe una sanción que penalice a los infractores, incumplir la ley sale gratis. Y ya llevamos varios años amagando con sanciones, pero sin aplicarlas.

De esta forma una administración no paga a la gran empresa, que a su vez se escuda en esta circunstancia para no pagar a tiempo a las empresas que tiene subcontratadas, llegando finalmente a las pymes y autónomos que son los que tienen una mayor debilidad financiera para poder aguantar estos impagos.

De hecho una de las razones por las que muchas pequeñas empresas desisten de concursar a diferentes adjudicaciones de la administración es lo mal que paga. Sólo aquellas que tienen el músculo financiero necesario para aguantar los impagos acaban por concursar y luego en muchos casos subcontratan a las mismas pymes y autónomos que desistieron de presentarse.

Si al final los efectos de la morosidad acaban afectando igualmente a estas empresas más pequeñas lo cierto es que quedan en una situación financiera muy complicada. La falta de liquidez es sólo uno de sus efectos, que en muchos casos les impide aceptar otros trabajos si no hay un pago por adelantado.

Pero es que además estas empresas más pequeñas no pueden quejarse, ya que si reclaman saben que estas grandes concesionarias no volverá a contar con ellas. Y para muchas supone un volumen de trabajo que afecta de forma importante a su facturación, tanto si se trata de proyectos de la administración como para otras empresas.

En Pymes y Autónomos | Morosidad: problema para las pymes y método de financiación para sus clientes

Imagen | Thomas Leuthard

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