
Tiene 27 años, estudió Medicina y cobraba unos 32 euros brutos la hora en obras de Australia, pero hoy trabaja en el campo y planea volver a España para preparar el MIR
Nerea terminó Medicina y, en vez de meterse de lleno en la preparación del MIR, se fue a Australia a trabajar en la construcción. Lo ha contado en sus redes sociales, y entre todo lo que dice hay una frase que lo resume: si es lenta o comete errores, no es por ser mujer, sino por ser nueva y principiante.
Pero lo otro que cuenta es más incómodo. Cuando buscaba trabajo, “la conversación se corta” en cuanto la otra parte sabe que es una mujer, sin que el relato publicado concrete en qué empresas ni en qué ciudad.
De la medicina a la obra por 32 euros la hora
El motivo del viaje es poco romántico: preparar el MIR cuesta dinero, unos 8.000 euros entre academia, alquiler y meses dedicados solo a estudiar, y Australia era la forma de juntarlos. Iba a quedarse cinco meses y lleva más de año y medio.
Se entiende que se quedara. Cobraba unos 30 euros brutos la hora (dice que los especialistas llegan a 50) y una de sus nóminas recoge 93 horas y 4.465 dólares australianos brutos en dos semanas, unos 2.140 euros netos.
¿Cuántas mujeres hay de verdad a pie de obra?
Los datos que siguen no son los de su caso, que es australiano, sino los de España. Aquí, las mujeres afiliadas a la Seguridad Social en la construcción llegaron a 166.833 en 2025, el 11,5 % del total y el mejor dato desde 2014, cuando se alcanzó el 11,7 %. Son 6.545 más que en 2024 (un 4,1 % más).
Y aun así. El propio informe de la Fundación Laboral de la Construcción reconoce que a pie de obra casi no hay presencia femenina. Su última radiografía de quien trabaja a pie de obra, con datos de 2022, contaba 5.918 mujeres entre 989.803 ocupados: el 0,6 %.
2026 tampoco empieza mejor en la estadística. En mayo, la fundación contaba con 145.372 afiliadas, el 9,9 % del total y un 12,8 % menos que un año antes, una caída que atribuye también al cambio de clasificación de enero, cuando la promoción inmobiliaria salió del sector.
Hay un dato que interesa más a quien tenga un negocio: el 26,5 % de las trabajadoras de la construcción son autónomas, más del doble que en el conjunto de sectores (13,1 %). Entre las asalariadas, el 93,3 % tiene contrato indefinido.
Sobre el papel, lo que exige la normativa española para tener a una mujer en la obra es poco (en Australia se rige por otra). El Real Decreto 1627/1997 sobre seguridad y salud en las obras pide, en el punto 15.d de la parte A de su anexo IV, que vestuarios, duchas, lavabos y retretes estén separados para hombres y mujeres o que se prevea un uso por separado.
Y manos hacen falta. La CNC estima que el sector español necesita 700.000 trabajadores más para llegar a las viviendas que se necesitan, una cifra a la que las 166.833 afiliadas de 2025 no llegan ni a una cuarta parte.
Nerea hoy trabaja en el campo y dice que su plan es volver a España para preparar el MIR y ejercer como médica.
Imágenes | TikTok de Nerea, GPT Image con edición
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