
La transportista autónoma describe el desembolso que necesita para trabajar, mientras la normativa obliga a revisar los portes cuando varía el combustible
A María Dolores ya le ha dado tiempo a gastarse los 800 euros en el surtidor de la estación de servicio. Le queda parte del depósito por llenar. Explica que el repostaje puede ser de 1.600 euros y llegar a 2.200 euros con los dos tanques completos. “Eso a mí me llega a causar hasta dolor de barriga”, reconoce la autónoma que conduce.
Tiene más de 11 años de experiencia detrás del volante. Se metió en el negocio de su marido porque hacía falta. Aprobó siete exámenes a la primera. En su pueblo llamaba la atención que ella estuviese al volante. Es más, reconoce que le cuesta estar en casa sin trabajar.
Su nombre completo es María Dolores Jiménez. Es @mariadolorescamionera. Además, forma parte del documental que lleva a cabo la iniciativa EllasConducen de Midas. En él comparte su experiencia sobre las dificultades y prejuicios que tienen las mujeres que trabajan como conductoras profesionales.
Ya en otro testimonio, hablaba de cómo le preocupaba el tema económico. Antes le costaba 1.000 euros llenar el depósito. Después ya subió a 1.500 o más. “Yo no puedo repercutir de inmediato el aumento del combustible a mis clientes”.
Fuera del transporte pesado también es un problema. Ya en el mes de marzo (concretamente, 10 de marzo de 2026) habíamos recogido cómo afecta este incremento a los autónomos. Desde la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos se estimaban las cuentas. Estas cifras están relacionadas con determinados consumos y fechas.
Cuánto cuesta trabajar con el camión
Podemos echar mano de algunos datos de referencia. Por ejemplo, tenemos el Observatorio de Costes del Transporte de Mercancías por Carretera. En el caso de un vehículo articulado de carga general, los costes de combustible (a 30 de abril de 2026) son de 66.088,91 euros anuales. Representan un 36,2 % del total. Esto es con 120.000 km/año y un consumo de 35 l/100 km.
De esta manera, en 1.000 km necesitará 350 litros. Si sube el precio por litro en 10 céntimos, el coste total será 35 euros mayor en el mismo trayecto. Obviamente, estamos hablando de un ejemplo muy básico. No hemos tenido en cuenta cómo se trata fiscalmente ni tampoco el beneficio que genera el servicio. Además, no hemos considerado otros gastos.
También es necesario tener en cuenta el coste del vehículo. En el caso del modelo oficial, se tienen en cuenta otros aspectos (financiación, seguros, dotación de conductores…). Los 37.501,03 euros destinados al conductor (que incluyen Seguridad Social y otros costes de empresa) no pueden confundirse con un salario neto o los ingresos de una persona que trabaja por cuenta propia. También hay que cumplir con estas obligaciones después de repostar.
Los viajes en vacío afectan a esta cuenta. En el caso del modelo oficial de 120.000 km/año, solo 102.000 son con carga. De esta forma, el coste por kilómetro pasa de 1,5234 a 1,7922 euros (dividiendo el coste total entre los kilómetros con carga). Por eso es importante tener en cuenta en el presupuesto de un servicio el desplazamiento necesario para obtener la próxima carga.
Qué puede trasladarse a la factura del cliente
En el caso del combustible, existe un sistema de revisión legal del precio del transporte. Así, en el artículo 38 de la Ley 15/2009 se establece que, cuando proceda de acuerdo con los criterios oficiales, deberá incrementarse o decrementarse el importe acordado. En general, se producirá un ajuste automático cuando la variación del precio del combustible sea igual o superior al 5 % (salvo que se haya acordado un umbral inferior por escrito).
Los contratos de transporte continuado tienen un sistema diferente. En ellos se produce un ajuste automático en cada periodo de facturación acordado (sin importar el porcentaje de variación). Este cambio que se produce en abril de 2026 también requiere que aparezca en la factura el desglose de dicho ajuste. Cualquier acuerdo contrario a lo establecido en este artículo es nulo.
En el caso de que haya sido acordada la facturación mensual en un contrato continuado, se aplicará en el periodo mensual (independientemente de si llega o no al 5 %). Es importante conocer el tipo de contrato que tenemos.
Se realiza de acuerdo con las condiciones de contratación. Se tiene en cuenta la variación del precio medio semanal (publicado por la Administración) y los coeficientes que correspondan. Por ello no es cierto que ante una subida del precio del combustible del 10 % debamos aumentar el porte en un 10 %. En la fórmula se tiene en cuenta el peso de este gasto. No es suficiente con lo que aparece en el recibo de la gasolinera.
En junio de 2026 se han actualizado nuevamente las condiciones generales de contratación. Para poder aplicarlas, es necesario saber la categoría de nuestro vehículo (y usar la referencia de precio adecuada). Del mismo modo, si hay una bajada de precios, se produce un descenso equivalente. Hay que diferenciar esta revisión de un posible acuerdo de modificación de otras condiciones del servicio o de cubrimiento de otros gastos (diferentes al carburante).
Además, en la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres se tipifica el caso de que el cliente no quiera el desglose. Esto ocurre cuando el transportista demuestra que el cliente ha rechazado la factura o ha impedido su correcta expedición o aceptación. También se contempla el caso de contratos de un único envío y asimetría entre las partes. En este caso se tipifica como infracción el pago por debajo de los costes efectivos individuales (en este caso es el transportista quien debe demostrarlos).
En el caso de autónomos, es importante mantener el contrato y documentar los costes. Así sabremos qué precio se ha acordado y qué ajuste corresponde. De esta manera también podremos saber cuál es nuestro coste de servicio. En el caso de María Dolores, el repostaje es un gasto. Para saber si en un viaje hay beneficio, hay que comparar el importe que se cobra por el porte con el combustible usado en el trayecto (y otros gastos).
Por ejemplo, si el servicio se factura por 1.100 euros, pero los costes totales son 1.200 euros, estamos perdiendo 100 euros (aunque haya dinero para repostar). Este es un ejemplo que nada tiene que ver con las cuentas de esta conductora. Podríamos pensar que solo tenemos en cuenta lo que pagamos en la gasolinera. Sin embargo, deberíamos tener en cuenta todo el coste que tenemos que recuperar en el presupuesto.
Imágenes | TikTok con edición
Ver todos los comentarios en https://www.pymesyautonomos.com
VER 1 Comentario