
El responsable de Talleres Dagauto, en Alcalá de Henares, insiste en revisar el coche antes de viajar, y el RACE atribuye a motor, neumáticos y batería el 77,1% de las asistencias de este verano
Luis Miguel García, de 62 años, lleva casi medio siglo entre motores y, desde 1995, al frente de Talleres Dagauto, el taller familiar que abrió con su mujer en Alcalá de Henares.
Junto a su hija, la periodista Lara García, comparte el canal A pie de taller, y su aviso para quien está a punto de coger la carretera cabe en una frase: “Un coche puede funcionar perfectamente y no estar preparado para un viaje de cientos de kilómetros”. Para él, “el mayor error antes de un viaje es pensar que, porque el coche funciona, no necesita una revisión”.
El motivo, explica, es que las averías rara vez nacen en la carretera: “El vehículo suele avisar antes de una avería, pero esos pequeños síntomas se ignoran hasta que aparece un problema serio en plena carretera”.
Los avisos, añade, son “pequeños” y aparecen cuando el coche “todavía sigue funcionando, y por eso se dejan pasar”. Él los enumera: la temperatura del motor que sube más de lo normal, el aire acondicionado que enfría menos, un olor extraño, una pequeña fuga de refrigerante o el electroventilador funcionando sin parar.
¿Qué hay que mirar antes de salir?
Por los neumáticos, para empezar. García recuerda que “la presión debe comprobarse siempre en frío y ajustarse a la recomendada por el fabricante” y que un neumático “puede parecer que está bien y, sin embargo, tener un desgaste que solo se hace evidente cuando pasa varias horas circulando”.
La DGT coincide: conviene medirla al menos una vez al mes y antes de un viaje largo, con el coche parado y las ruedas frías, y el valor correcto lo fija el fabricante (suele figurar en la documentación del coche, en las puertas delanteras, en la guantera o en la tapa del combustible). Con el dibujo pasa algo parecido: el límite legal es de 1,6 milímetros, la DGT aconseja cambiarlos por debajo de 3 y circular por debajo del límite legal conlleva una sanción de 200 euros.
Luego vienen los líquidos (aceite, refrigerante, frenos, dirección y limpiaparabrisas), la batería, la refrigeración con el aire acondicionado, las luces y los sistemas de seguridad. Son comprobaciones, dice el mecánico, “muy sencillas, que muchas veces permiten detectar un problema antes de que aparezca en el momento menos oportuno, cuando el coche lleva horas circulando y está soportando un mayor esfuerzo”.
La guía de preparación de la DGT baja al detalle: bornes de la batería bien ajustados y sin óxido, vasos de expansión entre el máximo y el mínimo, carga de gas del aire acondicionado y filtro del habitáculo en orden, y luces limpias y reguladas en altura (con la carga que lleves).
Un verano de 120.248 asistencias y 61 días de calor
¿Exagera el mecánico? El informe del RACE sobre julio y agosto de 2026 dice que no. El club atendió 120.248 asistencias: el motor fue la causa del 31,5 %, los neumáticos del 24,8 % y la batería del 20,7 %, y entre los tres concentraron el 77,1 % de las intervenciones. En cifras redondas (cálculo propio), unas 29.800 asistencias fueron por neumáticos y unas 24.900 por la batería, es decir, casi una de cada cuatro y una de cada cinco.
El dato que más llama la atención es el de los neumáticos, que pasaron del 21,6 % al 24,8 %. El RACE recuerda que la Península y Baleares sumaron 61 días de ola de calor, el máximo registrado y 20 más que el anterior récord, de 2022, y que las altas temperaturas del ambiente y del firme, junto con desplazamientos largos, mucha carga, una presión incorrecta o un desgaste previo, “aumentan la exigencia térmica y mecánica sobre los neumáticos”.
García lo resume desde el taller: “El asfalto alcanza temperaturas muy altas, y si no están en buen estado o llevan una presión incorrecta, sufren mucho más”. Con la batería, el mecánico ya había avisado en verano de que “sufre más con el calor que con el frío, aunque muchos conductores no lo sepan”.
El coche medio tiene 14,6 años (y los triángulos ya no valen)
No hay que olvidar contra qué se conduce. Según ANFAC e Ideauto, la edad media de los turismos en España es de 14,6 años y el 28,9 % (unos 7,75 millones) supera los 20.
Y hay un cambio que ya no es opcional: desde el 1 de enero de 2026, la baliza V-16 conectada es el único medio legal para señalizar un vehículo inmovilizado; los triángulos dejaron de valer y no llevarla es una infracción leve, con 80 euros de multa. Una vez en ruta, la DGT recomienda parar cada 200 kilómetros o cada dos horas.
¿Y si el coche es tu herramienta de trabajo?
Para un autónomo que va a ver clientes, la avería no solo cuesta una reparación: cuesta la reunión. Y con los gastos del coche no hay atajos: Hacienda exige con carácter general que el turismo esté afecto exclusivamente a la actividad económica para poder deducirlos, y solo determinadas profesiones pueden acreditarlo con facilidad.
En el IVA, según el manual de la Agencia Tributaria, un turismo se presume afecto al 50 % (con excepciones del 100 %, como los desplazamientos de agentes comerciales), y la reparación y el mantenimiento siguen la misma proporción que el coche.
Una revisión previa, en cambio, no tiene letra pequeña. Como resume García, “una revisión preventiva antes de salir suele ser mucho más económica que una avería durante las vacaciones”.
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