Incertidumbres que provoca la vuelta al trabajo

Comienza el mes de septiembre con el aumento de actividad de gran parte de los sectores económicos. Algunas compañías acostumbran a cerrar sus puertas durante un par de semanas debido a la escasa actividad y los vendedores de la mayoría de las empresas aprovechan esa época para disfrutar de las merecidas vacaciones.

Tras la primera toma de contacto con los compañeros y el entorno de trabajo, la primera inquietud que se presenta, es saber si han existido incidencias con nuestros principales clientes. Es importante conocer el estado de cuentas y facturas pendientes, pero no lo es menos tener un contacto directo con estos clientes de los que durante varios días o semanas no hemos tenido noticia alguna de sus movimientos.

Durante el mes de agosto han podido tener alguna necesidad que nosotros no hemos podido satisfacer y es algo que debemos conocer lo antes posible. Este problema suele afectar a los autónomos o pequeñas empresas, ya que no cuentan con recursos humanos para poder cubrir cualquier tipo de baja o vacaciones. Hay que tener cuidado con estas situaciones en las que el cliente se ha podido sentir desatendido y quizá haya tenido que recurrir a la competencia.

El primer motivo a tener en cuenta es el posible enfado del cliente, por eso debemos restablecer rápidamente las relaciones. El segundo, es que ante una necesidad que nosotros no hemos podido cubrir, nuestro cliente ha podido satisfacerla con nuestra competencia. Ésta situación genera un peligro en la relación con nuestro cliente y en la fidelidad que nos tributa el mismo, porque nuestra competencia encuentra una pequeña ventana por la que colarse y tratará de rentabilizar ese servicio que realizó para seguir manteniendo un vínculo.

En mercados o sectores maduros, la relación cliente-proveedor suele ser bastante estable y duradera siempre que no surjan conflictos en esa relación. Por ese motivo suele ser bastante difícil captar nuevos clientes y todas las empresas aprovechan cualquier pequeña oportunidad para establecer e intentar mantener a toda costa, una relación comercial con un posible cliente, que en un momento dado y por una necesidad concreta ha tenido que recurrir a sus servicios.

Todo esto no significa, de ninguna manera, que no debamos tomarnos un respiro y disfrutar de unas merecidas vacaciones. Pero sí hay que dejar hechos los deberes antes de irnos y contactar con los clientes para prevenir alguna posible necesidad durante esas fechas. A pesar de estas precauciones, alguno de ellos ha podido tener alguna necesidad, y al encontrarnos de vacaciones no hemos podido atenderla, debemos conocerlo rápidamente y tratar de cerrar y sellar estas pequeñas ventanas por las que intentará colarse nuestra competencia. Nosotros haríamos exactamente lo mismo.

En Pymes y Autónomos | Cosas que ocurren cuando se cabrean los clientes Imagen | angelrravelor

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