Pesadilla en la cocina de El gusto es nuestro, Vallecas

Continuamos con nuestra serie de posts dedicados al programa de Alberto Chicote en laSexta. En esta ocasión, nos encontramos con la pesadilla en la cocina de El gusto es nuestro, en el Ensanche de Vallecas, zona de PAUS y desarrollismo urbano.

Se trata de un local cuyos dueños son Lolo y Alicia. Ella es exgimnasta olímpica, quinto puesto en Barcelona 92(donde ha quedado la disciplina propia de su antigua formación). El afirma ser empresario (anda ya), aunque no se mencionan para nada los otros negocios. El negocio es la esencia del buenrollismo entre empleados y empresarios, pero pierde cerca de 5.000 euros al mes, por lo que su viabilidad es más que dudosa.

La gran familia

Entre nosotros, cada vez que escucho el referirse a un negocio como una gran familia me echo a temblar. Unas veces, como en la presente, esconde una ausencia total de gestión de autoridad, de asumir la toma de decisiones. En otras un paternalismo rancio a través del cual se esconden ineficiencias, explotación sutil, inmovilismo, etc. ¿A vosotros no os pasa lo mismo?

La familia no es un edén, pero aun que lo fuese yo a una empresa voy a trabajar no a establecer relaciones familiares (otra cosa distinta y también problemática son las auténticas empresas familiares). que debamos llevarnos bien con aquellos con los que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo no debe hacernos olvidar que allí no se va a divertirse como objetivo final.

No hay más que ver la reacción de Lolo cuando se le acusa de llevar el local como si fuese una ONG, y le parece bien, ya que no quiere ser un hijo de una profesional del amor. En mi modesta opinión eso es un insulto para las ONGs bien gestionadas. Esto es un sarao. Una empresa, en nuestro sistema económico tiene un objetivo básico: ser rentable financieramente, tiene que generar un retorno para sus propietarios. Una empresa está para ganar dinero. ¿Es tan difícil de entender?

Llegado este punto me acuerdo de ese chiste andaluz en que un amigo le propone a otro montar un bar, y éste le responde que qué harían si les va mal. La respuesta es contundente: si nos va mal, lo abrimos. ¿Han “abierto” en algún momento El gusto es nuestro?

¿Dónde está el respaldo de los jefes a la encargada?, ¿cómo es posible que hagan la cama?, ¿que tipo de empresario es el que dice que n o piensa cambiar, el que minusvalora los problemas financieros?

Finanzas y gestión

El negocio pierde cerca de 5.000 euros al mes. Es una pena que , con las cuentas delante, Chicote no aproveche para desmenuzar los costes y ver donde se podía recortar, ni como maximizar los ingresos. Sencillamente concluye que es insostenible (se insinúa que el negocio está siendo subsidiado por las otras actividades de los dueños). Se amenaza con el despido de dos miembros de la plantilla, pero resultaba evidente que no iba a pasar absolutamente nada.

Si me quiero detener un momento en uno de los principales focos de perdidas de los negocios, y es la gestión de stocks, especialmente cuando hablamos de mercancía perecedera. Si os dais cuenta, ni uno solo de los restaurantes que hemos visto en el programa aprueba esta asignatura. Más allá del posible daño para la salud, es que un auténtico chorro de dinero que se pierde.

La gestión de stocks exige un aprendizaje y una disciplina. Estamos hablando de establecer previsiones, de planificar, de saber comprar y de saber vender. ¿Por qué en el programa no se apunta alguna pildorilla al respecto?

Por otro lado, Chicote se dedica a apuntar la mina de oro que supone tener un centro escolar delante del local, el tráfico de gente que implica y las posibilidades de convertirse en una suerte de centro social de referencia. Estupendo. Pero, ¿cómo?, ¿no pueden dar un serie de propuestas al respecto? Más allá del espectáculo y del morbo, debería tener alguna dosis instructiva.

Epifanía de Lolo y otros lugares comunes

Ya estamos acostumbrados a esa tensión en el desenlace y a ese giro final de los acontecimientos en estos programas. Pero creo que esa conversión de Lolo el saltarín en un gestor con cierto criterio y dotes de mando, sin recurrir al sobeteo permanente, no lo puedo calificar de otra forma que como una epifanía en toda regla. Por favor, vistamos el engaño un poco más.

No quería pasar un post más sin insistir en algo que es bastante habitual. Hay una corriente de fondo en hostelería que consiste en hacer literatura con la carta, en epatar al comensal al describir los productos que se ofrecen. Cuando eso esconde un producto normalito y vulgar, da un tanto de pena. Pero cuando lo que te ofrecen es una pésima ejecución, suena a pitorreo, a que se quedan contigo, lo que encabrona aún más a un cliente insatisfecho.

Por otro lado, en ocasiones da la sensación, en este y en otros programas de Ramsey, que muchas veces los dueños carecen de un diagnóstico compartido de la situación. Siendo así, lo sorprendente no es que el negocio vaya mal, lo alucinante es que siga existiendo como tal.

Para acabar, y como topicazo para un establecimiento de este tipo, lo de El gusto es nuestro. Basta tirar de memoria o de Google para encontrarse con lo “original” que es el nombre.

PD: Agradezco profundamente a Chicote que se haya cargado las maquinas tragaperras en la remodelación del local. Cutres, molestas, cualquier adjetivo se me queda corto para esos artefactos que compartían la sala de comidas.

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