No me vengas con cuentos, el síndrome postvacacional no existe

El síndrome postvacacional es uno de los temas que estarán de moda en los próximos días. La vuelta de las vacaciones y la incorporación a la rutina requiere un pequeño periodo de adaptación, que puede llevar asociados estados de depresión o ansiedad. Pero lo cierto es que por mucho que se oiga hablar de esta cuestión el síndrome postvacacional no existe, al menos como enfermedad.

Se trata más bien de un proceso de adaptación. Lo mismo nos toca pasar en otros momentos del año, como por ejemplo los cambios de hora, que afectan incluso más por las alternaciones de sueño que pueden tener asociadas. Ni siquiera existe consenso científico sobre el síndrome postvacacional.

Lo cierto es que a todos nos gustaría que las vacaciones fueran más extensas, poder descansar, viajar, desconectar del entorno laboral. Volver relajados, a pesar de que muchos sustituyen su estrés diario por un completo programa de actividades que les hacen estar más ocupados que en temporada alta en sus empresas.

Se hace duro volver a la ciudad, a los atascos para ir al trabajo, la rutina de la oficina, los plazos de entrega, los objetivos de venta, etc. Lo ideal es volver al trabajo de forma gradual, pero no siempre es posible. Una buena opción es que todavía tengamos jornada de verano a nuestro regreso. Tener las tardes libres ayudará a sobrellevar el disgusto del fin de las vacaciones.

Otra alternativa es no volver al trabajo un lunes. Si te coges vacaciones y evitas que sea la vuelta a principios de semana, tendrás un par de días de trabajo y luego un fin de semana por delante para terminar de asimilar no que se acabaron las vacaciones, sino que te queda un año para las próximas.

También ayuda procrastinar un poco. Ponte al día de los temas pendientes, pero comienza por las tareas que son más agradables de hacer, no hace falta enfangarse desde el primer día y meterse de lleno en los marrones pendientes que sabes que serán complicados de resolver.

Por último lo ideal es regular los horarios de sueño, para irnos adaptando a volver a madrugar. Lo malo es que en muchos casos el calor sigue impidiendo conciliar el sueño con facilidad, sobre todo si te toca ola de calor. Seguro que estabas mejor en la playa, pero asúmelo, ya se acabó.

En Pymes y Autónomos | El síndrome post-vacacional y la vuelta al trabajo

Imagen | Ryan McGuire

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