Dos de cada tres empresas esperan que sus empleados estén disponibles fuera de horario

Según los datos de la última oleada del estudio Randstad Workmonitor elaborada con más de 13.500 encuestas y más de 33 países España se encuentra a la cola de Europa en flexibilidad laboral. Un claro ejemplo es una estadística que nos indica que dos de cada tres empresas esperan que sus empleados estén disponibles fuera de horario.

Por lo que respecta a la facilidad para ajustar los horarios durante la crisis del coronavirus solo un 68% de los empleados han podido flexibilizar su horario para facilitar la conciliación laboral y profesional. Y esto teniendo en cuenta que muchos de ellos realizaban teletrabajo y tenían niños en casa, lo que complica poder trabajar en horarios donde muchas veces hay que estar atendiendo sus necesidades.

Puede parecer un porcentaje muy alto, pero nos sitúa en Europa solo por delante de Portugal, donde además la incidencia del coronavirus ha sido muy baja y muy lejos de países como Alemania con un 76% de empleados que han modificado sus horarios. El porcentaje varía mucho en función de la formación de los empleados puesto que el 70,3% de los profesionales con estudios superiores disfrutan de esta medida de conciliación, mientras que este porcentaje es del 65,5% entre los que cuentan con formación secundaria, y de apenas el 60% con educación primaria.

Pero esta falta de flexibilidad por parte de la empresa no era recíproca puesto que un 64% de las empresas españolas esperaban que sus empleados estuvieran disponibles fuera de su horario laboral. Es algo que es habitual y que ya está muy arraigado en la cultura de muchas empresas.

Lo mismo que en el día a día el horario lo marca cuando se acabe la tarea que tenemos pendiente, trabajando desde casa confinados, no importaba molestar a cualquier hora, al fin y al cabo no íbamos a ir a ningún sitio. De esta forma a una situación excepcional y estresante ya de por sí se unía en muchos casos una falta de desconexión que impedía cambiar el chip y descansar mentalmente de nuestro trabajo.

En situaciones como estas se suele pedir un esfuerzo extra para salvar un mal momento económico. Pero las empresas también tienen que corresponder a dicho sacrificio que hacen muchos de sus empleados, dando satisfacción a algunas de estas demandas para conciliar vida personal y profesional que en muchos casos no son tan complicadas.

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