Amnistía fiscal: mentiras arriesgadas

La Vanguardia de ayer se hacía eco del proyecto de ley italiano que entre otras medidas prevé que las empresas italianas que tienen capitales depositados ilegalmente en el exterior puedan repatriarlos beneficiándose en ese caso de una amnistía fiscal.

El peaje que deberán sufragar quienes cometieron esa ilegalidad se corresponderá con un impuesto extraordinario del 5% sobre los rendimientos presuntos que esas cantidades hayan podido generar a lo largo de los últimos cinco años. Asimismo se concreta ese presunto rendimiento en un 2% anual. El objetivo de la medida: luchar contra la crisis, y se la ha bautizado como escudo fiscal.

También fue ayer cuando el periódico Expansión informó que los ingresos públicos habían sufrido un retroceso del 64% respecto a las previsiones. Los principales culpables de semejante desfase no han sido el deterioro empresarial, el Impuesto sobre Sociedades o el IVA como intentan hacernos ver, sino el optimismo del Gobierno en sus pronósticos.

Es como pedirle a un culé o un madridista incondicional que vaticine con objetividad el resultado del próximo Barça – Madrid. Los presupuestos públicos no deberían estar en manos de la clase política, o en todo caso no deberían ser aprobados sin el beneplácito empresarial (fuente de recursos para algunos, gallina de los huevos de oro para otros). No se le pide consejo a un corazón indomable.

Lo inquietante de este desfase, y lo que más me impresiona es lo que sigue: si la actual política económica se traduce en una previsión de gasto (o inversión) mayor de lo que se prevé ingresar, y se ha ingresado un 64% menos de lo proyectado…

el déficit va a ser aterrador.

A lo que iba, que repatriar fondos de las empresas a costa de legalizar anteriores actuaciones fraudulentas no sé si será más placentero para la salud estatal que mantenerse firme en los principios que en su día conformaron nuestro actual sistema tributario.

El problema radicará, en caso de llevarse a cabo una actuación de ese calado, en la previsión de ingresos que se estimen. Si se le pide consejo a quien ha hecho las anteriores estimaciones… mal vamos, y si se le demanda a la empresa, peor aún, porque no va a cantar sin garantías previas de inmunidad.

En fin, que sin saber los beneficios reales que una medida tan especulativa e indecorosa puede producir, y en todo caso siendo conscientes que esa solución apenas representa un halo de luz en plena oscuridad económica, creo que no debería plantearse como remedio anticrisis. En todo caso lo entendería (dejémonos de hipocresías) como solución administrativa de condonación fiscal motivada por el cambio de las reglas del juego que respecto a los paraíses fiscales se han sucedido últimamente.

Si en España se plantea algo similar, y resulta que defraudar acaba saliendo prácticamente gratis… creedme que cambiaré mi óptica fiscal, siendo la corriente doctrinal a seguir la del escudo fiscal (arma defensiva activa utilizada para protegerse de las armas ofensivas o impuestos).

Imagen | Galería de Ground.zero

Más Información | La Vanguardia, Expansión

En Pymes y Autónomos | Memorias de un asesor: antes de la amnistía fiscal

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