
“La IA no desplaza inmediatamente a personas, pero sí desplaza a aquellas que no la usan en favor de las que sí”
Es importante incorporar al menos una solución de IA al flujo cotidiano de trabajo hasta convertirla en una herramienta tan habitual como el correo electrónico o Excel.
La inteligencia artificial está cambiando el mercado laboral sin necesidad de que desaparezcan profesiones de un día para otro. O al menos de momento.
El cambio está siendo mucho más silencioso. Es decir, dos trabajadores realizan la misma tarea, pero uno necesita varias horas y otro, apoyándose en nuevas herramientas, la termina en mucho menos tiempo.
Por ejemplo, para los profesionales de más de 50 años, mantenerse al margen puede convertirse en un problema competitivo. El teléfono puede dejar de sonar.
Víctor Gómez, CEO de 4Geeks Academy para España e Iberoamérica, en declaraciones en exclusiva para Pymes & Autónomos, considera precisamente que una de las primeras señales de obsolescencia aparece cuando las tareas continúan requiriendo el mismo tiempo que hace cinco años. “La IA no desplaza inmediatamente a personas, pero sí desplaza a aquellas que no la usan en favor de las que sí”, explica.
Entre 20 y 40 horas para empezar a utilizar la IA
¿Hace falta estudiar durante meses para aprovechar estas herramientas? El experto diferencia entre aprender a utilizarlas profesionalmente y reconvertirse en un especialista técnico.
Para lo primero, estima que entre 20 y 40 horas de práctica enfocada pueden ser suficientes para integrar la IA en tareas como analizar información, redactar, preparar documentos o mejorar presentaciones.
La clave, advierte, está en practicar: “Veinte horas mirando tutoriales en YouTube no equivalen a veinte horas aplicando la herramienta a los problemas reales del propio trabajo”.
Para una reconversión hacia un perfil como AI Engineer, el escenario cambia: el estándar que manejan en 4Geeks Academy alcanza las 25 horas semanales durante seis meses, unas 600 horas de formación intensiva.
El principal freno tampoco sería necesariamente tecnológico. Según Gómez, entre quienes superan los 50 años aparece repetidamente una preocupación: “El miedo más repetido no es perder el empleo. Es no ser capaz de aprender”. Sin embargo, sostiene que esa percepción cambia cuando comienzan a dominar los primeros conceptos: “Ya no es ‘no puedo aprender’. Pasa a ser ‘¿por qué no empecé antes?’”.
Tres habilidades que pueden marcar la diferencia
Para 2026, el experto señala tres competencias especialmente relevantes. La primera consiste en saber formular instrucciones eficaces o prompts, aportando a la herramienta el contexto necesario.
La segunda es incorporar al menos una solución de IA al flujo cotidiano de trabajo hasta convertirla en una herramienta tan habitual como el correo electrónico o Excel.
La tercera tiene que ver con algo que beneficia precisamente a los profesionales veteranos: el criterio. “La IA comete errores, alucina, da respuestas incorrectas con mucha confianza”.
Frente a ello, “un trabajador senior acumula experiencia sectorial para valorar si el resultado ofrecido por una máquina tiene sentido. Ese criterio aplicado sobre el output de la IA es precisamente lo que lo hace más valioso, no menos”, opina.
Contables y administrativos, entre los más expuestos
No todas las ocupaciones afrontan el mismo nivel de automatización. Entre cinco perfiles —administrativo, contable, periodista, comercial y abogado—, Gómez sitúa a contables y administrativos como los más amenazados a corto plazo.
Conciliaciones, introducción de datos, clasificación documental o generación de informes ya encajan con tareas que estas tecnologías pueden ejecutar rápidamente.
Sobre el periodismo introduce una diferencia: la IA genera contenido, pero encuentra mayores dificultades a la hora de “verificar, contrastar, conseguir la fuente, entender el contexto local”.
Su planteamiento es claro: “El que sobrevive es el que usa IA para hacer más, no el que compite con IA haciendo lo mismo”. El comercial, por su componente de relaciones y negociación, sería el perfil más protegido de los cinco.
En cinco años, Gómez prevé una automatización mayoritaria de tareas como introducir datos manualmente, elaborar informes estándar, responder consultas repetitivas, archivar documentos, resumir reuniones, realizar traducciones o efectuar conciliaciones contables básicas. No significa necesariamente su desaparición: podrían necesitar “la décima parte del tiempo humano que requieren hoy”.
El error de utilizar ChatGPT sin cambiar la forma de trabajar
Aprender algunas funciones aisladas tampoco garantiza una verdadera adaptación. El experto identifica como error habitual utilizar ChatGPT genéricamente para redactar o resumir sin conectarlo con necesidades concretas de la profesión.
El siguiente escalón es la automatización. “Hay una diferencia enorme entre usar IA para ayudarte a redactar un informe y eliminar el proceso manual que lo generaba. Uno te ahorra tiempo. El otro te libera de una tarea para siempre”.
Su propuesta consiste en empezar preguntándose cuál es la tarea semanal que consume más tiempo y resulta menos satisfactoria.
Para alguien de 55 años con cinco horas semanales, plantea una progresión de seis meses: comprender primero las capacidades y límites de la IA; después aplicarla a tareas reales; avanzar entre los meses dos y cuatro hacia la automatización y, finalmente, construir un agente o flujo capaz de solucionar un problema concreto.
Eso sí, rebaja cualquier expectativa de transformación exprés: “Con cinco horas semanales vas a mejorar, pero no vas a transformarte. Para transformarse, el proceso exige más. Y el proceso no te lo puedes saltar”.
Imagen | 4Geeks Academy
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