¿Ser cura como salida laboral? “Cobro menos del salario mínimo, no llega a 1.200 euros, pero no pago piso, luz ni agua”

Cura Salida Laboral
  • El salario medio como sacerdote no da para cubrir, por ejemplo, el alquiler de un piso en Madrid de 70 metros cuadrados.

  • Los curas también disfrutan de 30 días de vacaciones al año.

Sergio Delgado

Editor

En España, un cura no es un funcionario al uso, ni tan siquiera un autónomo en el ejercicio de su profesión. Los sacerdotes diocesanos cotizan a la Seguridad Social, pero a través de un régimen específico gestionado por la Iglesia Católica. Por él, reciben una asignación económica de su diócesis.

En el caso de querer ser autónomo, podrían serlo. Solo tendrían que darse de alta como tal si desarrollan de forma independiente otra actividad profesional o empresarial distinta de su labor religiosa. Pero no, no suele ser lo habitual.

Sin embargo, en un contexto donde muchas personas rezan para poder comprarse un piso y otras tantas se encomiendan a mil santos para conseguir un alquiler asequible, ¿resulta rentable optar por la “carrera” de cura? ¿Se puede vivir con lo que cobra un sacerdote de la Iglesia católica?

Según cifras de la Conferencia Episcopal Española, actualmente hay 14.994 sacerdotes en activo en España, un dato recogido en la Memoria anual de actividades de la Iglesia Católica correspondiente a 2024.

La evolución, eso sí, muestra un descenso progresivo: en 2023 eran cerca de 15.300, en 2022 rondaban los 15.700, en 2021 superaban los 16.100 y en 2020, durante la pandemia, ejercían 16.568 sacerdotes en todo el país.

Uno de ellos es, Juan Orduña, un sacerdote de 27 años que ha explicado cómo es su día a día desde que inició su ministerio y ha ayudado a resolver algunas preguntas que mucha gente tiene sobre esta profesión. ¿Se puede vivir de ello?

Juan fue ordenado sacerdote el 24 de mayo de 2025, cuando tenía 26 años. Desde entonces desarrolla su labor pastoral en Madrid, ciudad en la que nació. En una entrevista concedida al pódcast La Pera de Jobs ha sido claro.

Un sueldo reducido pero con gastos cubiertos

El joven sacerdote reconoce con total naturalidad la cantidad que recibe como nómina al final del mes: “cobramos menos que el sueldo mínimo, no llega a los 1.200 euros”. Aun así, su situación es diferente a la de otros trabajadores con ingresos similares porque la Iglesia le proporciona alojamiento.

Como él mismo explica, “yo no tengo que pagar piso, no tengo que pagar luz, no tengo que pagar agua”, lo que reduce de forma muy importante sus gastos fijos.

Gracias a ello puede utilizar su salario para cubrir alimentación, transporte, desplazamientos y otros gastos cotidianos sin tener que afrontar un alquiler en una de las ciudades con el mercado inmobiliario más caro de España.

Y es que, según datos del portal Idealista, el precio medio del alquiler en la capital se sitúa en 23,7 €/m² al mes o lo que es lo mismo, una media de 1.600 euros mensuales por un apartamento de 70 metros cuadrados.

Juan asegura que lleva una vida sencilla y afirma que “tampoco tengo grandes lujos, pero sí me da para invitar gente a comer”. Además, después de las cotizaciones correspondientes, considera que su economía está equilibrada y resume su situación afirmando que “no voy mal, uno llega bien”.

Una dedicación permanente, aunque también con tiempo para descansar

La vida de un sacerdote tampoco se ajusta al horario habitual de cualquier empleo. Cuando le preguntan por su jornada laboral, Juan responde que está disponible “24/7”, es decir, durante las 24 horas del día y los siete días de la semana, siempre que la iglesia y la gente lo necesiten.

No obstante, también aclara que esa disponibilidad constante no significa trabajar sin descanso. “Yo estoy 24/7, pero, hombre, yo también descanso”, explica. Como el resto de trabajadores, disfruta de un periodo anual de descanso formado por “30 días de vacaciones al año, como cualquier otra persona”, además de siete jornadas destinadas a realizar ejercicios espirituales.

Estos retiros forman parte de la tradición de la Iglesia Católica desde la época de San Ignacio de Loyola y constituyen un tiempo dedicado a la reflexión, la oración y la renovación personal, más que unas vacaciones convencionales.

Aunque el número de sacerdotes sigue descendiendo en España, la labor pastoral continúa siendo imprescindible para miles de parroquias y comunidades religiosas que funcionan y ofrecen un servicio a miles de ciudadanos con fe, gracias a estos profesionales.

Imagen | Noticias Trabajo

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