
El descenso coincide con un periodo de fuertes incrementos del salario mínimo interprofesional (SMI)
Solo en el campo han desaparecido 138.842 afiliados, alrededor del 17%, en apenas ocho años.
Sin agricultores, no tendríamos algo tan fundamental para nuestra cadena alimenticia como las frutas y las verduras. Y sin empleadas del hogar, muchas casas vivirían en un caos absoluto de falta de atención y limpieza. Ambas, son dos actividades fundamentales para la economía española que, sin embargo, llevan años acumulando una importante pérdida de afiliados.
Entre diciembre de 2018 y diciembre de 2025, el Sistema Especial Agrario redujo su afiliación media en cerca de 139.000 trabajadores, mientras que el Sistema Especial de Empleados del Hogar perdió más de 67.600.
El descenso coincide con un periodo de fuertes incrementos del salario mínimo interprofesional (SMI). Entre 2018 y 2025 pasó de 735 a 1.184 euros mensuales en 14 pagas, un incremento acumulado superior al 61%. En 2026 se ha elevado nuevamente, hasta alcanzar los 1.221 euros mensuales.
El campo pierde casi 139.000 afiliados desde 2018
El Sistema Especial Agrario terminó 2025 con 672.439 afiliados medios. Solo durante el último año perdió 19.167 trabajadores, lo que representa una caída interanual del 2,8%.
La diferencia resulta todavía mayor cuando se toma 2018 como referencia. En diciembre de aquel año había más de 811.000 ocupados, de manera que desde entonces han desaparecido 138.842 afiliados, alrededor del 17%.
La CEOE señala que el sistema agrario encadena descensos de empleo de manera ininterrumpida desde 2018 y considera que entre los factores que pueden haber influido se encuentra el aumento del SMI. Si el periodo se amplía desde 2014 hasta 2025, la subida acumulada del salario mínimo alcanza el 83,5%.
La evolución del empleo agrario responde a numerosos factores. La mecanización permite desarrollar determinadas tareas con menos trabajadores, mientras que los problemas de rentabilidad de algunas explotaciones dificultan la contratación.
A ello se añaden el envejecimiento de los profesionales, la falta de relevo generacional, las sequías, las inundaciones y el encarecimiento de diferentes elementos necesarios para producir.
Los agricultores también llevan años alertando de la presión que ejercen determinadas importaciones procedentes de terceros países sobre los precios.
Los empleados del hogar caen un 16,5%
El otro gran descenso aparece en el Sistema Especial de Empleados del Hogar. Al cierre de 2025 contabilizaba 342.993 afiliados medios, aproximadamente 11.000 menos que un año antes, una reducción del 3,1%.
Frente a 2018, la pérdida alcanza los 67.641 trabajadores, equivalente a aproximadamente un 16,5%. La cifra también se encuentra muy por debajo de los niveles existentes en 2015.
La patronal considera llamativa esta evolución porque se produce en un contexto de creciente necesidad de profesionales dedicados al cuidado de personas mayores, niños y tareas domésticas.
Los sindicatos, sin embargo, plantean una interpretación diferente. Relacionan parte de la caída con las consecuencias de la pandemia y con la transformación regulatoria experimentada por el empleo doméstico, especialmente desde 2022.
Organizaciones como USO han planteado además la posibilidad de que parte de la reducción estadística no corresponda a puestos realmente desaparecidos, sino a trabajadores que podrían estar desarrollando su actividad sin estar dados de alta y cobrando en la economía sumergida.
El empleo doméstico ha experimentado importantes modificaciones durante los últimos años. Cabe recordar que desde octubre de 2022 resulta obligatorio cotizar por desempleo, lo que permite a estos trabajadores acceder a la correspondiente prestación cuando reúnen los requisitos establecidos.
La reforma también eliminó la figura del desistimiento, mediante la cual el empleador podía finalizar anteriormente la relación laboral sin necesidad de justificar una causa en los términos actualmente exigidos.
Además, se reforzaron cuestiones como la formalización contractual y la protección de los trabajadores frente a determinadas situaciones laborales. A estos cambios se suman las subidas del SMI, especialmente relevantes en un sector caracterizado históricamente por salarios reducidos.
Imágenes | Vitaly Gariev, Tim Mossholder
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