
Más del 52% supera los 45 años y alrededor del 60% tiene entre 40 y 60 años. En cambio, únicamente entre el 9% y el 12% de los profesionales tiene menos de 30 años.
Los profesionales autónomos que cuentan con una cartera consolidada de clientes pueden alcanzar ingresos de entre 2.300 y 4.500 euros netos mensuales.
Electricistas, carpinteros, obreros y, como no, fontaneros. Son muchas las profesiones que implican mano de obra física y que no encuentran trabajadores.
Y ojo, porque estos profesionales pueden llegar a cobrar más que en muchos empleos que requieren una carrera universitaria.
Por ejemplo, la fontanería vive uno de los momentos de mayor demanda de profesionales de los últimos años. De hecho, el sector necesitaría incorporar alrededor de 25.000 trabajadores para cubrir las necesidades actuales de instalaciones, mantenimiento y rehabilitación de edificios.
Una tormenta perfecta que, junto a las nuevas exigencias derivadas de la transición energética, les han convertido en los trabajadores más deseados.
Desde el Centro de Formación Técnica Avanzada del grupo educativo thePower Education alertan de que esta falta de profesionales puede convertirse en un obstáculo para la renovación del parque de viviendas y para la implantación de nuevas tecnologías energéticas.
La situación resulta especialmente preocupante porque la empleabilidad en el sector ronda el 90% y el relevo generacional sigue siendo insuficiente.
Salarios que pueden superar los 4.500 euros mensuales
La remuneración de los fontaneros varía según el régimen de trabajo. Un fontanero contratado por cuenta ajena suele percibir entre 1.600 y 2.400 euros netos al mes, lo que equivale aproximadamente a unos ingresos anuales de entre 22.000 y 30.000 euros.
Las cifras aumentan cuando el profesional desarrolla su actividad como autónomo. Quienes cuentan con una cartera consolidada de clientes pueden alcanzar ingresos de entre 2.300 y 4.500 euros netos mensuales, especialmente si realizan instalaciones especializadas, mantenimiento o servicios de urgencia.
Muchas empresas lo están pasando mal. Reconocen dificultades para cubrir vacantes y encontrar personal cualificado.
El relevo generacional es un desafío enorme
La edad media de los fontaneros e instaladores en España alcanza los 44,8 años. Más del 52% supera los 45 años y alrededor del 60% tiene entre 40 y 60 años. En cambio, únicamente entre el 9% y el 12% de los profesionales tiene menos de 30 años.
La jubilación progresiva de miles de trabajadores amenaza con agravar aún más la escasez de mano de obra. A ello se suma la desaparición de una figura tradicional dentro del oficio: el aprendiz.
La falta de relevo también está relacionada con el escaso interés que despiertan los oficios técnicos entre muchos jóvenes, pese a ofrecer elevadas tasas de inserción laboral y salarios competitivos.
Más financiación, nuevas normativas y un mercado con mucho trabajo
Pero ojo, este sector también reclama una mayor simplificación normativa. Desde la Confederación Nacional de Instaladores (CNI) consideran que la existencia de 17 regulaciones autonómicas dificulta el ejercicio de la profesión y limita la movilidad de los trabajadores.
En este contexto, Antón Adanero, CEO de Tecnio Formación, asegura que “existe una evidente brecha entre lo que las empresas demandan y los caminos profesionales que eligen los trabajadores”.
Las perspectivas de empleo continúan siendo positivas. Cerca del 45% del parque inmobiliario español fue construido antes de 1980, por lo que requiere reformas e intervenciones constantes en instalaciones de agua y saneamiento.
Además, a partir de enero de 2028 la Unión Europea reducirá de 10 a 5 microgramos por litro el límite legal de plomo permitido en el agua de consumo. Solo en Madrid, alrededor del 10% de las viviendas mantiene todavía tuberías de este material, que deberán ser sustituidas por profesionales cualificados.
Otro factor que impulsará la demanda será la eficiencia energética. Bruselas se ha fijado como objetivo instalar 60 millones de bombas de calor antes de 2030, más del doble del parque existente en la actualidad, una transformación que requerirá miles de instaladores especializados.
A ello se suma el incremento de las reparaciones por daños de agua. Durante 2025 se registraron 4,6 millones de intervenciones en inmuebles, con un desembolso superior a los 2.035 millones de euros para las aseguradoras. Una cifra que evidencia la importancia creciente de estos profesionales para el mantenimiento del parque inmobiliario español.
Imágenes | Timur Shakerzianov
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