Los escolares también se apuntan a la moda del emprendimiento

Libros de texto, lapiceros, estuches, diccionarios y, ahora también, la más variada y variopinta colección de objetos que se nos ocurran. Esta es la composición de la mochila de cualquier niño que acude a la escuela en el Siglo XXI. La razón es muy sencilla: intercambiar objetos con sus amigos o producirlos a partir de una materia prima dada.

Los escolares se enganchan a la moda del emprendimiento. Desde hace algunos meses, se ha puesto de moda la elaboración de pulseras de goma que luego se comercializa entre los familiares y amigos de los pequeños. De hecho, hasta los niños han sacrificado horas de balón para apuntarse a esta moda que ya ha causado furor en Estados Unidos.

No en vano, el poder de seducción de las pulseras es tan alto que el patio del colegio se ha transformado en un improvisado taller de bisutería en el que, a partir de la materia prima, los niños obtienen pulseras de lo más diverso: unicolores, multicolores, fluorescentes, finas, gruesas o de una tonalidad cambiante según reciban la luz del sol.

Una vez elaboradas, y a pesar de los esfuerzos de muchos centros educativos por impedirlo, los niños tratan de comercializarlo entre sus familiares y amigos, con un precio que oscila entre los 0,40 euros y los 1,25 euros, aproximadamente, para una bolsa con 300 gomas que incluyen clips y a veces incluso ganchillos de plástico.

Pero no acaba aquí la pasión por el intercambio de objetos. Todos recordaremos en nuestra más tierna infancia el tradicional intercambio de cromos de jugadores de fútbol o de nuestra serie de televisión preferida. Pues bien, aún a día de hoy, y a pesar de las nuevas tecnologías, las colecciones de cromos siguen teniendo la máxima acogida entre los escolares.

De hecho, tal es la pasión por estos adhesivos que el cromo de un jugador como Gareth Bale, cuyo fichaje por el Real Madrid se produjo a última hora y, por lo tanto, su cromo no apareció hasta bien entrado el mes de Septiembre, se cotizaba a cinco euros, un valor cincuenta veces superior a la de cualquier otro cromo normal. Todos querían ser los primero en mostrar en el álbum de la Liga la estampa de un jugador que, también en los cromos, se convirtió en el más caro de la liga.

Si a todo ello le unimos la cada vez mayor creatividad que muestran los niños a la hora de elaborar ideas nos encontramos ante los que posiblemente sean los emprendedores del futuro. Desde luego, todas estas iniciativas nos dejan con la boca abierta y nos dan una verdadera lección a adultos que, como yo, pensamos que el futuro de nuestro país pasa por el emprendimiento.

En Pymes y Autónomos | Los niños compran Imagen | Efraimstochter

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