Lo que necesitamos para acudir a buscar inversión para nuestro proyecto emprendedor

Hace un par de días Marek Fodor incluía en su blog un post muy gráfico sobre la secuencia del éxito y el momento en el que se ha de acudir a buscar inversión para un proyecto emprendedor. Básicamente, ese momento ha de ser el tercer paso tras conseguir los primeros usuarios e, incluso, los primeros clientes, y no al revés.

Los emprendedores no suelen entender este concepto, probablemente deslumbrados por su propia idea de negocio, y pretenden seguir el proceso inverso. Primero buscan el dinero y luego ya se preocuparán de si la cosa realmente funciona en el mundo real, fuera de las previsiones, proyecciones y estimaciones que nuestro plan de negocios (mejor o peor desarrollado) enseña, o pretende enseñar.

La cuestión es que prácticamente nadie que pueda apostar por un proyecto lo va a hacer por lo que pueda enseñarse en un papel. Porque lo que realmente le preocupa al que tiene el dinero y se plantea ponerlo a disposición de un nuevo negocio es cómo éste se va a hacer realidad, la manera de hacerlo llegar al mercado y obtener unos resultados por los que merezca la pena afrontar el riesgo.

Por eso es importante llegar al inversor con la capacidad de demostrar que el mercado al que va dirigido nuestro producto está interesado en él. Y no sólo demostrar que están interesados sino que ya están vinculados al proyecto, forman parte de nuestra comunidad o, incluso, son ya consumidores de lo que ofrecemos.

Si lo realmente importante de un negocio es cómo se ejecuta y que esta ejecución sea la adecuada para alcanzar nuestros objetivos y los que persigue el inversor, qué mejor manera de demostrarlo que acudir a buscar el dinero con algo tan importante como un negocio funcionando, aunque sea en una fase muy primaria.

La mejor tarjeta de presentación ante el momento de buscar capital para ese proyecto no es una idea luminosa y un montón de planes y previsiones de cómo puede funcionar. Lo mejor es presentarse con algo tangible como seguidores que pueden transformarse en clientes, o clientes que pueden atraer a más cliente. Por eso la ecuación que nos plantea Marek Fodor ha de ser tenida en cuenta y es la que suele funcionar, aunque lo que nos gustaría es que la realidad fuera a la inversa.

En Pymes y Autónomos | Emprendedores e inversores: tú a Boston y yo a California
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