En una factoría de ideas (I)

En los últimos tiempos se están creando multitud de formatos para ayudar a los más jóvenes a llevar a cabo sus iniciativas emprendedoras. Hace unos días tuve oportunidad de acudir a una factoría de ideas que se celebró en una universidad madrileña. En esta ocasión y dado que el público objetivo eran estudiantes se decidió dividirlo en dos jornadas de cuatro horas cada una.

Hablo de esta iniciativa porque cuando se emprende hay dos maneras, por uno mismo o con colaboración de terceras partes. Personalmente soy partidario de la segunda opción e invito a quienes estén emprendiendo, o quieran hacerlo, se unan a una iniciativa de este tipo como, por ejemplo, una factoría de ideas.

El formato que persigue la factoría de ideas es reunir a un grupo de emprendedores, para esta ocasión eran quince, para que de forma común, vayan depurando sus ideas y puedan convertirlas con la colaboración del grupo en proyecto coherentes y con posibilidades reales de convertirse en hechos a corto plazo.

Dado que el proceso es relativamente largo prefiero dividirlo en dos partes, la idea y el proyecto. Así el tratamiento de la idea se compone de cuatro partes fundamentales:

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  • Breve presentación de cada uno de los participantes de sus propuestas de negocio al resto de los asistentes.
  • <li><strong> Establecimiento de grupos naturales de trabajo</strong>, o por la naturaleza coincidente de la idea o por el estado de la iniciativa, ya que algunas ideas son meros conceptos pero otras ya están má desarrolladas pudiendo considerarse proyectos embrionarios.</li>
    
    <li><strong>Análisis de las necesidades a cubrir</strong> para aquellos grupos cuyas ideas son excesivamente conceptuales. Para aquellas otras más desarrolladas <strong>análisis de las dificultades a superar</strong>. De este modo se origina un brainstorming con el que dar respuesta a las cuestiones planteadas.</li>
    
    <li>Individualmente, se describe de nuevo el proyecto, el nombre del mismo, se define el público objetivo, así como los productos y servicios que se ofrecerán.</li></ol>
    

    Una vez que se ha alcanzado el punto 4 la idea ya ha alcanzado el estadio de proyecto para lo cual se procede de nuevo a presentar individualmente en proyecto al resto del grupo para que perciban cada uno de ellos como las ideas han crecido y se han valorizado con las aportaciones del resto de participantes. Una vez que se tiene el proyecto hay que definirlo lo que implica establecer un plan de acción o estrategia, que queda pendiente para la próxima entrada.

    A lo mejor puede dar la sensación de que esto es un cúmulo de vaguedades u obviedades pero habiendo presenciado todo el proceso pude apreciar como con la colaboración mutua las ideas iban tomando cada vez una forma más definida. De hecho, algunas ideas eran perfectamente materiazables con un modelo bootstrapping, otras se descalificaban por sí mismas por ser auténticas quimeras y otras siendo excelentes ideas había que elaborar una estrategia bastante estudiada y minuciosa.

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