Robar información en la empresa puede tener consecuencias judiciales

Muchas empresas cuando contratan a un empleado le obligan a firmar clausulas de confidencialidad. Se trata de que cuando este deje su relación laboral con la empresa no utilice la información que tienen, muchas veces para otra empresa de la competencia. Otras veces todo esto no se pone por escrito, pero igualmente robar información en la empresa puede tener consecuencias judiciales.

Un ejemplo es el ex-empleado de Microsoft que filtró información de Windows 8 y que ahora se enfrenta a las consecuencias de esta acción, que fue arrestado y ahora se enfrentará a la acusación de Microsoft por filtrar datos confidenciales de la empresa. El motivo de la filtración fue el descontento del empleado por su falta de reconocimiento.

En la mayoría de las empresas en las que he trabajado he visto como cuando los empleados finalizaban su relación laboral con la empresa se llevaban datos, por lo general, bases de datos de clientes con los que trabajaban, pero también financieros o de otro tipo, que pensaban utilizar en sus nuevos empleos.

Esto es algo que la empresa descuida demasiado. No se tiene el suficiente cuidado y las bases de datos de clientes, sobre todo si están bien trabajadas, suponen un patrimonio demasiado importante como para que vaya a parar a manos de la competencia. Al fin y al cabo repercute directamente en nuestra financiación.

Y lo peor de todo es que generalmente el primer enemigo de estas fugas de datos son las fotocopiadoras e impresoras, así como los contactos de la agenda de los teléfonos que son fácilmente exportables y de los que se hacen copias de seguridad para traspasarlos a otro teléfono. Si además se pueden llevar historial de visitas, pedidos, etc. mejor todavía, pero esto es algo que muchos ya tienen en su experiencia personal, ya que eran sus propios clientes.

¿Se puede poner freno a estas fugas de datos? Pues lo cierto es que si, tanto con el contrato de confidencialidad al inicio del contrato, donde todo esto venga especificado como con una entrevista de desvinculación, algo que no se suele practicar en la empresa, donde se recuerda al empleado que si utiliza estos datos se expone a una serie de consecuencias legales.

En Tecnología Pyme | Casi la mitad de las empresas españolas ha sufrido una fuga de datos por el comportamiento de sus empleados Imagen | Rob Pongsajapan

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