Recursos humanos tiene un problema: con el teletrabajo no hay cañas después de la jornada y los lazos que unen son mucho más débiles en la empresa

Trabajar en una empresa es mucho más que realizar una serie de tareas asignadas y cobrar una nómina a final de mes por este motivo. Pasamos mucho tiempo en nuestro trabajo, a veces mucho más que con nuestra propia familia y se acaban por crear unos vínculos emocionales que son muy importantes. Por eso recursos humanos tiene un problema: con el teletrabajo no hay cañas después de la jornada y los lazos que unen son mucho más débiles en la empresa.

No es solo esta cuestión de quedar después del trabajo con compañeros, que en algunos casos, pasan a ser amigos con el tiempo. Sino de crear un vínculo emocional con la compañía, con ese proyecto en el que estamos implicados en nuestro día a día. Esos vínculos emocionales son más complicados de mantener cuando trabajamos desde casa.

La cultura corporativa y el teletrabajo

Es eso que en muchas compañías se conoce como cultura corporativa, una forma que tienen las empresas de hacer las cosas, de cuidar a sus empleados, de tratar con los clientes que en definitiva les diferencias de sus competidores, para bien o para mal.

Pero también necesitamos un apoyo de estos compañeros con los que estamos cada día afrontando situaciones, resolviendo problemas, conviviendo muchas horas, que nos ayudan a establecer unas rutinas que nos hacen ser más productivos y la vida más fácil.

Si trabajamos desde casa estos vínculos poco a poco se van diluyendo en el caso de los empleados que han pasado de la oficina al teletrabajo. Si es un nuevo empleado que se ha contratado bajo esta modalidad, puede que nunca llegue a establecerse.

¿Cuál es el reto de las empresas ante este nuevo paradigma? Encontrar la fórmula para establecer vínculos que refuercen el compromiso entre el empleado y la compañía más allá de la presencialidad. Nuestra empresa tiene que ayudar, acompañar y hacer que el empleado se sienta parte de sus éxitos más allá de estar sentado en una mesa de la misma oficina.

A esto se le suma otro problema. La empresa española no tiene una gran cultura de teletrabajo. Estamos por debajo de la media europea en teletrabajo, de largo, a pesar de tener una de las redes de fibra más potentes de Europa y tener condiciones óptimas en muchos casos para poder implantarlo.

Y esto es un déficit que provoca que los problemas de comunicación para mantener los equipos de trabajo cohesionados se agudicen. La colaboración entre equipos, pero también entre departamentos no tiene los mecanismos adecuados, los medios que ayuden a mantener ese contacto constante que se requiere para realizar determinadas tareas.

Muchas empresas han practicado desde hace años un modelo de relación con los empleados más empática. Hay una política definida de acogida de los nuevos empleados, que en primer lugar les permite conocer la empresa y después les ayuda a sentirse parte de ella. Pasado este periodo de adaptación ya es el momento de empezar a involucrarse, a sentirse parte de los proyectos y éxitos colectivos. Y el teletrabajo puede ser una parte de ello si sabemos utilizarlo bien.

El liderazgo más importante que nunca

Es aquí donde el liderazgo importa más que nunca. No se trata solo de asignar tareas y de vigilar que estén listas en tiempo y forma. Es necesario que las empresas que utilizan el teletrabajo tengan un modelo de liderazgo más implicado en mantener a los empleados vinculados emocionalmente con la empresa.

No es que en España estemos en términos similares a Estados Unidos con la Gran Renuncia, pero si es cierto que muchos han probado el teletrabajo y volver a la oficina se ha hecho cuesta arriba. Sobre todo porque la conciliación de la vida personal y laboral es más fácil si tenemos la oportunidad de trabajar de forma remota.

Es aquí donde si surge una buena oportunidad para hacer que el teletrabajo refuerce el vínculo entre la empresa y el trabajador. Porque no se trata de no volver a pisar la oficina, sino tener la oportunidad de trabajar como una opción más, que puede ayudar al empleado a valorar a sus empresa, que se preocupa por ayudarle y facilitar la conciliación.

Es aquí donde el teletrabajo bien utilizado ayuda a reforzar esos vínculos entre empresa y empleado. Saber que si tenemos un problema podemos trabajar desde casa, que la empresa se preocupa por el bienestar del empleado siempre es una gran ayuda para llegado el momento de tener sobre la mesa una nueva oferta de trabajo, que afrontar un cambio sea un poco más difícil.

Es otra de estas medidas de flexibilidad laboral que pueden ayudar a que los costes laborales no sean tan altos, sobre todo en determinados sectores donde el teletrabajo es una alternativa real.

Este es el gran reto de los equipos de recursos humanos a la hora de contratar nuevos empleados. Saber establecer estos vínculos que ayuden a que las nuevas incorporaciones se sientan parte del equipo, de sus éxitos y no abandonen el barco ante la primera oferta que se cruce en su camino. 

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