Muchas empresas no encuentran trabajadores, y no es solo por los ERTES

Que en plena temporada de verano haya problemas para encontrar gente para trabajar en determinados sectores no es nada raro. Que ocurra en plena crisis económica con un paro muy alto ya es más raro. Porque además en esta estadística no de contabiliza a los empleados que todavía están en ERTE. Pero ¿por qué muchas empresas no encuentran trabajadores?

Hay que tener en cuenta que la crisis sanitaria ha retrasado mucho el inicio de la temporada turística. Con ello los trabajadores desplazados, los que cambian de provincia o de ciudad buscando una oportunidad en los negocios que abren de cara al verano, no se han movido en muchos casos de sus residencias habituales.

Menos movilidad, nacional e internacional de trabajadores

Ocurre también en otros sectores como el agrícola, muy estacional y donde encontrar jornaleros pagando el mínimo que marca el convenio a veces no es sencillo. En este caso los trabajadores desplazados suelen ser extranjeros, y con la pandemia sanitaria, tienen mucho más complicado venir a hacer la temporada de recolección. Y esto impacta de forma directa en un sector cuya mano de obra fundamentalmente se organiza a través de convenios con otros países para traer a los trabajadores en origen.

Para empezar porque no es lo mismo desplazarse, trabajar durante cinco o seis meses, que hacerlo un par de meses con suerte. Porque ahora mismo nadie puede asegurar que no se vaya a paralizar todo dentro de un par de semanas. Que se va a poder trabajar con normalidad. Y esto genera incertidumbre, también en los trabajadores.

Nadie deja su casa por un futuro incierto y una promesa que puede que no se cumpla

Después hay que tener en cuenta que en muchos casos estos trabajadores, que el verano pasado puede que tampoco se desplazasen pueden haber encontrado acomodo en otros sectores. Construcción o logística son dos ejemplos de sectores que cada vez demandan más mano de obra.

Por último, la crisis económica también lleva a ofrecer salarios menos competitivos. No se sabe cuánto se va a facturar y por lo tanto no se pueden ofrecer sueldos que estén por encima de la media del sector si queremos hacernos con trabajadores contrastados en su oficio.

Si a esto le sumamos que sectores como hostelería, donde las propinas pueden suponer una parte muy importante del salario, tampoco saben cómo van a responder o si el turista internacional, que tiene más arraigada la costumbre de la propina, no llega, es un variable con el que tampoco se puede contar.

Y al final volver a poner todo en marcha no es tan sencillo. Cuidar del equipo de trabajo, tener una serie de empleados que se mantengan fieles a la empresa, que se comprometan con ella supone un plus. También cuando toca volver a abrir y empezar a facturar.

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